El 31 de julio de 1854 nace José Canalejas, político español (f. 1912).

José Canalejas

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda

José Canalejas
Don J. Canalejas.jpg

Presidente del Consejo de Ministros
9 de feb. de 1910-12 de nov. de 1912

Ministro de Fomento
12 de junio-30 de nov. de 1888

Ministro de Gracia y Justicia
11 de dic. de 1888-21 de enero de 1890

Ministro de Hacienda
17 de dic. de 1894-23 de marzo de 1895

Ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas
19 de marzo-31 de mayo de 1902

Presidente del Congreso de los Diputados
19 de ene. de 1906-30 de mar. de 1907

Ministro de Gracia y Justicia
29 de junio de 1911-12 de marzo de 1912

Diputado en Cortes
por Soria, Ágreda, Algeciras y Alcoy
1881-1884; 1884-1886; 1886-1890; 1891-1912

Información personal
Nacimiento 31 de julio de 1854
Ferrol
Fallecimiento 12 de noviembre de 1912
Madrid
Causa de la muerte Herida de arma de fuego Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepultura Panteón de Hombres Ilustres Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político
Familia
Padre José Canalejas y Casas Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Político, abogado y profesor universitario Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Firma Firma de José Canalejas.svg

José Canalejas Méndez (Ferrol, 31 de julio de 1854-Madrid, 12 de noviembre de 1912) fue un abogado y políticoregeneracionista y liberal español. Siendo presidente del Consejo de Ministros, murió asesinado por un disparo en un atentado terrorista.

Fue ministro de Fomento, de Gracia y Justicia, de Hacienda y ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena y presidente del Consejo de Ministros y nuevamente ministro de Fomento y ministro de Gracia y Justicia durante el reinado de Alfonso XIII. Ejerció depresidente del Congreso de los Diputados entre 1906 y 1907 y de presidente del Consejo de Ministros entre 1910 y 1912, cargo que ostentaba cuando fue asesinado por un pistolero simpatizante anarquista.

Biografía

Infancia y formación

Nació en Ferrol, provincia de la Coruña, el 31 de julio de 1854.1​ Era hijo del ingeniero de los ferrocarriles y director del periódico El Eco Ferrolano José Canalejas y Casas y de María del Amparo Méndez Romero. Cursó sus primeros estudios en el Colegio de Santoja. Niño prodigio, a los diez años tradujo del francés y publicó una pequeña obra titulada Luis o el joven emigrado. A la edad de once años era ya corresponsal político de prensa con el pseudónimo de El cantor de Mugardos. Se trasladó con su familia a Madrid donde cursó el bachillerato en el Instituto de San Isidro y obtuvo las licenciaturas de Derecho en 1871 y de Filosofía en 1872 en la Universidad Central de Madrid y el grado de doctor en ambas facultades. En 1873 era auxiliar de cátedra, pero fracasó en dos oposiciones a cátedra, por lo que abandonó la enseñanza. Ingresó en la compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Ciudad Real y a Badajoz, donde alcanzó el cargo de secretario general y defendió como abogado a la compañía en pleitos con otras empresas ferroviarias españolas.

Carrera polític

Simpatizante del Partido Demócrata Progresista, de ideas republicanas, cuando se produjo la Restauración borbónica abandonó estas ideas para incorporarse al Partido Liberal de Sagasta, dirigido a la sazón por Cristino Martos.

En las elecciones de 1881 resultó elegido diputado en Cortes por el distrito de Soria.2​ En los siguientes procesos electorales obtuvo acta de diputado por el también soriano distrito de Ágreda (1884),3​ y por el distrito gaditano deAlgeciras (1886).4​ A partir de 1891 y hasta su muerte obtendría escaño por el distrito alicantino de Alcoy en los sucesivos comicios celebrados en 1891,51893,61896,71898,81899,91901,101903,111905,12190713​ y1910.14​ Llegaría a renunciar a los escaños, por los que también fue electo, de Madrid (electo en 1891),15Ciudad Real (electo en 1905)16​ y El Ferrol (electo en 1910).17​ Presidió el Congreso de los Diputados entre 1906 y 1907.

Canalejas en 1901 en su gabinete de estudio. Fotografía de Christian Franzen.
Escándalo aristocrático, porJoaquín Xaudaró; caricatura de Canalejas junto a otras figuras destacadas del partido liberal como Moret, Alberto Aguilera y elconde de Romanones (Gedeón, 1904).

Durante la Regencia, siempre en gobiernos presididos por Sagasta, fue ministro de Fomento entre el 14 de junio y el 11 de diciembre de 1888, ministro de Gracia y Justicia entre el 11 de diciembre de 1888 y el 21 de enero de 1890, ministro de Hacienda entre el 17 de diciembre de 1894 y el 23 de marzo de 1895 y, ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas entre el 19 de marzo y el 17 de mayo de 1902, departamento desde el que impulsaría la creación del Instituto del Trabajo. Posteriormente, durante el reinado de Alfonso XIII, sería nuevamente ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas entre el 17 y el 31 de mayo de 1902 también con Sagasta y ministro de Gracia y Justicia entre el 29 de junio de 1911 y el 12 de marzo de 1912 en un gabinete presidido por él mismo.

Colaboró con varias publicaciones, como La Democracia. En 1893 adquirió el influyente diario Heraldo de Madrid,18​ al cual convirtió en su órgano de expresión.1920

En 1897, preocupado por la situación en Cuba, viajó a la isla para tener información de primera mano del problema. Interesado en el conflicto, se alistó como un voluntario más a las listas del ejército y vistió el traje de rayadillo de la época. A sus 43 años, y después de haber sido ministro, luchó como un soldado más y obtuvo la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo. Una vez conocida la dramática situación de la Provincia de Cuba, volvió a España y presentó sus impresiones a Sagasta, el cual hizo caso omiso a sus recomendaciones.

Un año después, en 1898, la provincia de Cuba fue invadida por los Estados Unidos junto a las Islas Filipinas y Puerto Rico(que dependía administrativamente de Cuba en ese momento), en respuesta a la explosión del buque norteamericano Maineque se encontraba de «reconocimiento en la bahía de Cuba» (explosión de la cual se culpó a España, sin que nunca se probara su autoría). Una vez terminada y perdida la guerra, en 1902 fundó su propio partido, el Liberal-Demócrata, destacándose como cabeza de una corriente izquierdista que defendía ideas democráticas y de separación de la Iglesia y el Estado.

Vida intelectual

Su paso por la política vino acompañado también por una dilatada vida intelectual. Trabajó como profesor de Literatura. En 1875 publicó en dos tomos Apuntes para un curso de literatura latina.

Canalejas en 1906 comopresidente del Congreso, porJoaquín Sorolla.
Monumento funerario de José Canalejas en el Panteón de Hombres Ilustres. Creado porMariano Benlliure en 1913,21​ fue inaugurado en una ceremonia privada en 1915.22

Tres años más tarde, publicó el libro Derecho parlamentario comparado. En 1910, publicó el libro Estudios sobre las Regalías de la Corona de España. Además colaboró en prensa y dio muchas conferencias. Gran orador, presidió también la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y la Asociación de Escritores y Artistas Españoles durante el periodo de 1909 a 1912. Fue también el primer presidente de la Federación Gimnástica Española, actual Real Federación Española de Gimnasia, puesto que ocupó desde 1898 hasta 1900. Fue también miembro (desde 1900) de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.2324​ así como fue electo en 1904 como miembro de la Real Academia Española,23​ aunque no llegó a tomar posesión.25

José Canalejas recibió numerosas condecoraciones como las grandes cruces al Mérito Naval, Mérito Militar, Orden Civil de la Beneficencia y Carlos III; las medallas de la coronación del Rey, de Cuba, de Alburquerque y Villaviciosa; el Collar de la Torre y la Espada de Portugal; la Cruz de San Mauricio de Italia, la del León de Bélgica, la de San Carlos de Mónaco y la Nacional deBolivia.

Presidente del Gobierno

Tras unificar transitoriamente las diversas corrientes que pugnaban en el interior del liberalismo, fue presidente del Consejo de Ministros entre el 9 de febrero de 1910 y el 12 de noviembre de 1912, periodo en el que habría de presidir hasta tres gobiernos desde los que impulsó un programa de reformas: abolió la Contribución de Consumos, estableció el servicio militarobligatorio y limitó la instalación de órdenes religiosas (Ley del candado). Visitó Marruecos con el rey Alfonso XIII en 1911 y ordenó la ocupación de Larache, Arcila y Alcazarquivir en respuesta a la ocupación francesa de Fez. Las negociaciones que inició con los franceses conducirían, poco después de su muerte, al establecimiento de un protectorado conjunto en Marruecos.26

Suprimió el impuesto de consumos, mejoró la legislación social e intentó resolver la cuestión catalana con un proyecto de Mancomunidad preparado con la colaboración de Enric Prat de la Riba. En materia de orden público, hubo de emplear la fuerza para reprimir el intento de sublevación republicana de 1911 (motín en la fragata Numancia y sucesos de Cullera) y la huelga ferroviaria de 1912.26

Asesinato

Desde su nombramiento como jefe del gobierno, Canalejas dispuso de una escolta policial. Sin embargo, éste no era muy entusiasta de ir moviéndose por Madrid con sus escoltas y en numerosas ocasiones incluso les daba «esquinazo».27​ En la mañana del 12 de noviembre de 1912 fue asesinado por el anarquista Manuel Pardiñas Serrano, que acto seguido se suicidaría, cuando miraba el escaparate de la desaparecida librería San Martín en la madrileña Puerta del Sol28​ (actual número 6), a escasos metros de la esquina con la calle de Carretas. Los policías de escolta no tuvieron tiempo de reaccionar a tiempo de salvarle la vida a Canalejas, pero sí lograron acorralar a Pardiñas, que se suicidó.29​ Su muerte le impidió llegar a realizar las esperadas reformas políticas que hubieran transformado el régimen existente en una verdadera democracia, acabando con el caciquismo y el fraude electoral. Desde entonces, se abrió una larga pugna por el liderazgo del Partido Liberal,26​ que a la larga desencadenaría su fin. El sistema político también entró en una profunda decadencia que daría lugar a la conocida como «Crisis de la Restauración».

Una de las consecuencias de su asesinato fue la reorganización de los servicios policiales, lo que incluyó la creación de laDirección General de Seguridad (DGS), cuyo primer jefe fue Ramón Méndez Alanís.30

A su funeral asistieron numerosas personas, tales como Álvaro Figueroa y Torres Mendieta, conde de Romanones, y Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas, liberales en su mayoría. José Canalejas se encuentra enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres, junto a la Basílica de Nuestra Señora de Atocha.

Se realizó en 1912 un cortometraje semidocumental sobre su asesinato y entierro titulado Asesinato y entierro de don José Canalejas, dirigido por Enrique Blanco yAdelardo Fernández Arias, que fue la primera película interpretada por el actor José Isbert con 26 años en el papel de Manuel Pardiñas Serrano.

Pensamiento

Caricatura de Manuel Tovar representando a Canalejas y al clericalismo (Heraldo de Madrid, 1910).

Canalejas, que se declaraba católico31​ —disponía de una capilla en su propia vivienda—32​ fue defensor de la libertad de cultos como derecho fundamental, cuya postulación conduciría según su pensamiento a una educación laica, a una secularización de la sociedad y a un cambio en las relaciones Iglesia-Estado.33

Fue descrito por Javier Moreno Luzón como un «anticlerical católico».34​ Su pensamiento social bebía delkrausismo, contándose entre sus colaboradores más cercanos figuras de la Institución Libre de Enseñanza.35

Fue hermano de Luis Canalejas, y contrajo matrimonio en septiembre de 1878 con María Saint-Aubin y Bonnefon, que murió en 1897. Se casó en segundas nupcias con María de la Purificación Fernández y Cadenas con quien tendría seis hijos y que tras la muerte del ministro recibiría varios títulos, i duquesa de Canalejas, y i marquesa de Otero de Herreros, títulos que obtuvo a la muerte de Canalejas.

30 de julio de 1910 – el Gobierno español, presidido por José Canalejas, suspende sus relaciones diplomáticas con el Vaticano.

El gobierno de José Canalejas fue el gobierno español presidido por el liberal José Canalejas entre febrero de 1910 y noviembre de 1912 durante el periodo constitucional del reinado de Alfonso XIII. Su importancia radica en que, tras elgobierno largo de Antonio Maura, fue el segundo intento de «regeneración desde dentro» del régimen político de la Restauración pero el asesinato de Canalejas por un anarquista en la Puerta del Sol de Madrid truncó su proyecto de democratización de la Monarquía de Alfonso XIII.

La caída de Moret y el acceso al poder de Canalejas

El gobierno del liberal Segismundo Moret, que había sucedido al gobierno largo de Antonio Maura, duró pocos meses. Su aproximación a los republicanos abrió una crisis en el partido liberal que fue aprovechada por el rey para intervenir y nombrar en febrero de 1910 a José Canalejas como nuevo presidente del gobierno.1​ Moret había comenzado a negociar el encasillado de las próximas elecciones —en las que el gobierno se dotaría de una mayoría amplia en las Cortes— con el líderrepublicano Alejandro Lerroux y con el reformista Melquiades Álvarez, sus aliados para derribar a Antonio Maura, lo que provocó el descontento entre el resto de líderes liberales que se sintieron relegados y que hicieron llegar su inquietud al rey. A principios de febrero de 1910, Alfonso XIII declaró, sin mencionar a Moret, que «el partido liberal tiene necesidad de estar unido, de suerte que queden en él ponderados todos sus matices y tendencias y yo deseo para él una vida larga y fecunda». Pocos días después Moret solicitó al rey el decreto de disolución de las Cortes para convocar nuevas elecciones pero Alfonso XIII no se lo otorgó y Moret tuvo que dimitir. Según sus allegados Moret se mostró «dolido y amargado con la conducta del rey para con él». El rey por su parte le explicó al embajador francés que Moret se encontraba en una «situación falsa» al no tener el apoyo del resto de líderes liberales y que además había sido demasiado complaciente con los republicanos. También contó en su decisión de retirarle la confianza la avanzada edad de Moret, 76 años, y su delicado estado de salud. Tras las consultas preceptivas el rey nombró en febrero de 1910 nuevo presidente del gobierno a José Canalejas, de quien el monarca consideraba que «tiene ideas avanzadas pero es inteligente y activo; sabrá imponer su autoridad». Se abría así una nueva etapa política.2

El proyecto de «regeneración democrática» de Canalejas

Canalejas pertenecía al ala más radical del liberalismo pero a partir de su llegada al gobierno consiguió hacerse con la jefatura del Partido Liberal del que había dicho que «necesita completar su organización democrática popular, propagandista, educadora, combatiente». En el gobierno moderó su radicalismo —«todo lo que sea forzar la evolución es destruirla», dijo— aunque en cuanto ocupó el cargo remarcó que «no he venido a ocupar la Presidencia del Consejo; he venido a ejercerla». Al mismo tiempo intentó recomponer las relaciones con el Partido Conservador y superar la «implacable hostilidad» que había manifestado Maura hacia los liberales, cuando éstos forzaron su desalojo del poder tras la crisis de la Semana Trágica. Con este fin le escribió a Maura: «Yo no puedo ser, yo no debo ser, yo no quiero ser jefe de una situación política en condiciones de incompatibilidad radical con el partido conservador, y añado que, para mí, el partido conservador no puede ni de debe tener, ni en lo que yo alcance a influir, tendrá otro jefe que usted».3​ Por otro lado, el giro moderado de Canalejas le valió las críticas de socialistas y republicanos. Gumersindo de Azcárate llegó a decir que «la primera etapa de gobierno del señor Maura fue incomparablemente mejor que la suya».4

El proyecto político de Canalejas, calificado de «regeneración democrática», «se asentaba sobre una nacionalización completa de la monarquía, en línea con las experiencias inglesa o italiana».5​ Paradójicamente en este proyecto Canalejas concedió un especial protagonismo al rey que no debía asumir un papel simbólico sino implicarse en el proyecto de reformas que proponía, por lo que, como señala Moreno Luzón, «no es de extrañar que [Alfonso XIII] encajase a la perfección con su nuevo primer ministro».6​ El rey le había confesado al embajador francés: «Yo he sido muy reaccionario, quizá más absolutista que ninguno de mis abuelos en el momento en que mis ideas se formaban, pero después he viajado, he visto las cosas de mi tiempo y estoy convencido de que [debo] cumplir en España una obra de progreso en el orden civil y social».7

El programa de gobierno de Canalejas era el propio del intervencionismo liberal que «concebía al estado como el principal agente modernizador del país».6​ Así abordó todos los problemas del momento, desde la cuestión social hasta la cuestión religiosa pasando por el problema de Marruecos o el problema catalán, y tuvo que hacer frente a una fuerte oposición por parte de la conjunción republicano-socialista, que entre otras cosas reclamaba la revisión del caso Ferrer, y, sobre todo, del Partido Conservador, que centró su confrontación en el proyecto de restricción de las actividades de las órdenes religiosas conocido como la Ley del Candado.8

La cuestión religiosa: la «Ley del Candado»

Canalejas y sus ministros a la salida del Palaciotras jurar los cargos durante la crisis de gobierno de marzo de 1912.

La política religiosa fue una de las prioridades del gobierno de Canalejas. El objetivo final de la misma, según Javier Tusell, era lograr una separación «amistosa» de la Iglesia y del Estado «a la que [Canalejas] quería llegar a través de negociaciones llevadas lo más discretamente posible». El problema fue que el Vaticano, «que por aquellos años estaba obsesionado con la condena del modernismo», no estaba dispuesto a modificar la posición de privilegio que tenía la Iglesia Católica en España.9

Para fortalecer la posición del Estado Canalejas se propuso reducir el peso de las órdenes religiosas, mediante una ley que las tratara como asociaciones, excepto a las dos reconocidas en el Concordato de 1851. Mientras las Cortes debatían la nueva ley, se aprobó en diciembre de 1910 una disposición transitoria y temporal conocida como Ley del Candado según la cual no se podrían establecer nuevas órdenes religiosas en España durante los dos años siguientes. Pero la ley quedó prácticamente sin efecto al aprobarse una enmienda según la cual si pasados dos años no se había aprobado la nueva ley de asociaciones se levantaría la restricción. Y eso fue lo que acabó sucediendo pues esa ley nunca vio la luz y el número de religiosos siguió creciendo. A pesar de todo Canalejas, devoto católico, fue considerado el enemigo de la religión católica, en un momento en que se vivía bajo la conmoción producida por la revolución portuguesa de 1910 que había acabado con la Monarquía y proclamado la Primera República Portuguesa.10

A Canalejas se le acusó de pretender ‘«descatolizar»’ España y de estar al servicio de la masonería. En la campaña contra él tuvo un especial protagonismo la recién creada Asociación Católica Nacional de Propagandistas, encabezada por el abogado y periodista Angel Herrera Oria, y su periódico El Debate.11​ La campaña católica se inició antes incluso de la discusión y aprobación de la «Ley del Candado» ya que comenzó en junio de 1910 con motivo de la aprobación por el gobierno de una norma que permitía a las confesiones no católicas exhibir algún signo externo en sus templos que los reconociera como tales.9​ La confrontación entre el gobierno y la Iglesia Católica fue tan intensa que España llegó a retirar a su embajador ante la Santa Sede.12

En cuanto al papel del rey, según Julio de la Cueva Merino, Alfonso XIII «hizo cuanto pudo para moderar los extremos más afilados de la política anticlerical del gabinete», insistiendo en que se restablecieran las relaciones diplomáticas con la Santa Sede y en que las medidas adoptadas por el gobierno se acordaran con ella. Según parece Alfonso XIII llegó a decir: «Es un gran corazón y una gran cabeza este Canalejas. No tiene más inconveniente que el estar un poco verde en la cosa religiosa, pero yo acabaré por catequizarlo». Además se dijo que la enmienda que dejó sin efecto la «Ley del Candado» fue introducida a propuesta delmarqués de Comillas, un personaje muy próximo al rey. Pero la intervención más importante y polémica del rey en esta cuestión se produjo con motivo del XXII Congreso Eucarístico Internacional que se celebró en junio de 1911 en Madrid.13

El día 28 de junio el rey se presentó sin previo aviso en la basílica de San Francisco el Grande donde se celebraba el acto de clausura del Congreso, lo que causó un gran escándalo en los medios liberales. Este fue aún mayor cuando al día siguiente reunió en el Palacio Real a los asistentes al Congreso, celebrándose allí de dos ceremonias religiosas: la entronización de la Eucaristía y la lectura por parte del secretario del Congreso, el padre claretiano Juan Postius, de una consagración de España a la Eucaristía.14

Soberano Señor Sacramentado, Rey de Reyes y Señor de los dominan: Ante vuestro augusto trono de gracia y de misericordia se postra España entera, hija muy amada de vuestro Corazón. Somos vuestro pueblo. Reinad sobre nosotros. Que vuestro imperio dure siempre por los siglos de los siglos. Amén.

El conde de Romanones escribió en sus Memorias que la demostración de fuerza católica del Congreso, revalidada con la presencia del rey, hacía presagiar que «todos los avances que [los liberales] intentábamos… en aquel medio no podían prosperar; estaban de antemano condenados al fracaso».15​ Así pues, según la mayoría de los autores, el rey con su presencia desautorizó la política religiosa de Canalejas, y de ahí que la prensa liberal criticara el hecho argumentando que había identificado a España con el clericalismo.16​ Sin embargo, los historiadores Javier Tusell y Genoveva García Queipo de Llano afirman que Canalejas tuvo conocimiento de lo que iba a hacer el rey y que no puso impedimentos a que acudiera al acto de clausura y a que invitara a 55 de los prelados que intervinieron en él a un banquete en el Palacio Real, aunque sí le aconsejó que no fuera a la inauguración. De esta forma la presencia del rey cabría interpretarla como una prueba de la voluntad de conciliación del gobierno con Roma.17

Por su parte el historiador Julio de la Cueva Merino afirma que en la época se dijo que el gobierno no tuvo conocimiento de lo que el rey iba a hacer, y en cuanto a los motivos que tuvo Alfonso XIII para actuar de la forma que lo hizo este historiador señala que el rey intentaba mejorar la imagen de España en los medios católicos presentándola en el discurso que pronunció en la basílica como «creyente, afable, hospitalaria, no áspera ni ceñuda como la describen nuestros enemigos», y que también pretendió suavizar las tensas relaciones que entonces mantenían el gobierno y el papa. Por otro lado, De la Cueva Merino resta importancia al acto de la consagración ya que «no la hizo el rey, sino un religioso, aunque fuera con la aprobación regia; ya se había realizado otra durante elCongreso Eucarístico Nacional de Valencia de 1893 y se realizaron otras dos, días después, en el Templo Nacional Expiatorio del Tibidabo de Barcelona y en lacripta de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid.18

La cuestión social y el orden público

Mayor éxito tuvo el gobierno en las reformas emprendidas para abordar la cuestión social. Canalejas estaba convencido de que la forma de resolver los conflictos laborales era el arbitraje y la negociación entre patronos y obreros, por lo que favoreció el papel mediador del Instituto de Reformas Sociales creado en 1903, bajo el gobierno del conservador Francisco Silvela. Asimismo promulgó medidas encaminadas a mejorar las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera.19​ Entre ellas destacan la regulación de los contratos de aprendizaje, para acabar con los niños obreros; la prohibición del trabajo nocturno para las mujeres; la ‘«ley de la silla»’ para las operarias; y la reforma de los tribunales industriales. Pero Canalejas no logró que se aprobara la ley de contratos colectivos de trabajo que era su proyecto estrella en este terreno,20​ ya que se encontró con una oposición encarnizada a la misma.21

Congreso fundacional de la CNT en 1910

Durante el gobierno de Canalejas se produjo un gran incremento de las huelgas, motivado por el fortalecimiento y la expansión de las organizaciones obreras. El abandono del aislamiento por parte de los socialistas con la formación en noviembre de 1909 de la conjunción republicano-socialista que llevó al Congreso de los Diputados a su secretario general Pablo Iglesias estimuló la rápida expansión del PSOE y sobre todo del sindicato UGT, mientras que la corriente obrera mayoritaria anarcosindicalista se consolidó con el nacimiento en 1910 de la Confederación Nacional del Trabajo. La respuesta del gobierno fue alternar el arbitraje con la represión, como ocurrió con la huelga general revolucionaria de 1911 que motivó la disolución de la CNT y el procesamiento de los dirigentes de UGT.22​ En referencia a esta huelga general, un «delito de lesa patria» según Canalejas, el presidente del gobierno dijo lo siguiente en una carta enviada al general Weyler, capitán general de Cataluña: «Yo le he ofrecido al Rey y al país que el domingo [día de la huelga general] disfrutarán los españoles de tranquilidad, seguros de que no hay huelga ferroviaria, que, tratándose de conflictos aislados entre el capital y el trabajo, es perfectamente lícita y justa, pero que tratándose de una conflagración general para suspender la vida de la nación, tratándose de imponerse brutalmente, inicuamente a la sociedad y al poder público, es un acto evidente de rebelión». 23​ Pero también supo ser indulgente proponiendo al rey la conmutación de las penas de muerte a los seis condenados por los sucesos de Cullera, a diferencia de lo que había hecho Antonio Mauratras la Semana Trágica de Barcelona.21

La política de firmeza en el mantenimiento del orden público también se pudo comprobar cuando se produjo la rebelión de la fragata blindada Numancia cuya tripulación amenazó con bombardear Málaga si no se declaraba republicana. El único condenado a muerte fue indultado en enero de 1912 por la intervención del rey, quien según el embajador italiano pretendía evitar la repetición del caso Ferrer. Según el embajador británico el «acto de clemencia» «alabado por toda la prensa» «ha proporcionado gran gran popularidad al rey».24

La rebelión de la fragata Numancia se produjo en el contexto del impacto que produjo en España la proclamación de la República en octubre de 1910 en Portugal. Se hicieron planes para llevar a cabo una intervención armada para restaurar en el trono al rey Manuel II de Portugal, que había mantenido una especie de pacto con Alfonso XIII para la defensa de los respectivos tronos, pero la oposición decidida de Canalejas, que amenazó con presentar la dimisión, junto con el veto de Gran Bretaña, los desbarató, incluido el apoyo a los conspiradores portugueses que actuaban desde Galicia.21

Los «consumos» y el servicio militar

«Del circo político», en Gedeón, abril de 1912. Los liberales Luque y Coca, García Prieto, Arias Miranda, Barroso, Alba yCanalejas.

Canalejas también se ocupó de dos de las más antiguas reivindicaciones de las clases populares que motivaban periódicas protestas y motines: la abolición de los impuestos indirectos conocidos como los consumos que gravaban los productos básicos, aumentando así su precio; y las desigualdades a la hora de hacer del servicio militar. Los «consumos», a los que el propio Canalejas consideraba «una expoliación del proletariado», fueron suprimidos. Pero para conseguir la aprobación de la ley que los sustituía por un impuesto progresivo sobre las rentas urbanas, que tendrían que pagar las clases acomodadas, Canalejas tuvo que emplearse a fondo con los diputados de su propio partido que se oponían al proyecto, amenazándoles con que «quien no vote [esta ley] está frente a mí y está fuera del partido liberal, sometido a mi jefatura por su voluntad». A pesar de todo treinta diputados votaron en contra.25

En cuanto a la segunda reivindicación popular, en 1912 se estableció el servicio militar obligatorio, aunque sólo en tiempo de guerra, lo que suponía poner fin a la ‘«redención en metálico» que permitía a las familias acomodadas que sus hijos no hicieran el servicio militar pagando una determinada cantidad de dinero —«resultaba especialmente sangrante que la derecha conservadora hablara de patriotismo cuando sus hijos eran los que evitaban por ese procedimiento el servicio de las armas», afirma Javier Tusell—. Pero para tiempo de paz se optó por una solución intermedia ya que al parecer no se podía prescindir de las redenciones en metálico para financiar al ejército. Así nacieron los llamados «soldados de cuota», reclutas que sólo hacían un servicio militar de cinco meses si pagaban 2.000 pesetas y de diez meses si pagaban 1.500 —esta última cantidad era la que ganaba un jornalero en un año—.26​ Como una especie de compensación, la ley estableció también que los hijos únicos de las familias pobres quedaron exentos del servicio militar.27

La cuestión regional: la Mancomunidad de Cataluña

Retrato de Enric Prat de la Riba, cuando era presidente de la Diputación Provincial de Barcelona.

Al principio de su carrera política Canalejas se había mostrado partidario del Estado centralista llegando a decir que de una mayor autonomía local no podía «salir nada bueno», pero cuando llegó a la presidencia del gobierno había cambiado de postura. Declaró entonces que «un liberal centralista era un sujeto digno de la Paleontología o la Arqueología».26​ Así Canalejas se propuso satisfacer las demandas de la catalanista Lliga Regionalista mediante la creación de una nueva instancia regional que integrara a las cuatro diputaciones catalanas bajo el nombre de Mancomunidad de Cataluña y que estaría encabezada por uno de los líderes de la Lliga Enric Prat de la Riba, entonces presidente de la Diputación de Barcelona. Pero este proyecto se vio obstaculizado por un sector de su propio partido encabezado por Segismundo Moret, y apoyado por el diputado Niceto Alcalá Zamora.19​ Para conseguir el respaldo de la mayoría de los diputados liberales Canalejas tuvo que pronunciar uno de sus mejores discursos parlamentarios, y aun así 19 de sus diputados, entre ellos Moret, votaron en contra.26​ El proyecto fue aprobado el 5 de junio de 1912 por el Congreso de Diputados, pero cuando murió Canalejas aún no había sido ratificado por el Senado,21​ por lo que no entró en vigor hasta diciembre de 1913, y la Mancomunidad de Cataluña no se constituiría hasta marzo de 1914.19

El problema de Marruecos

Canalejas tuvo éxito al abordar el problema de Marruecos, al conseguir en mayo de 1911 asegurar el control de la «zona de influencia» española con la toma de Arcila, Larache y Alcazarquivir, en respuesta a la toma de Fez por los franceses, lo que le permitió negociar con Francia, contando con la mediación de Gran Bretaña, el establecimiento definitivo del protectorado español de Marruecos. Según Javier Tusell y Genoveva García Queipo de Llano fue entonces cuando el rey empezó a interesarse y a intervenir en la política española sobre Marruecos. «En adelante una parte sustancial del tiempo que el monarca dedicaba a los asuntos de Estado se centraría en Marruecos» y «mantuvo relación directa con las autoridades españolas del norte de África» y con Francia por encima de los gobiernos, y también quiso estar informado de la marcha de las explotaciones mineras españolas. De hecho en enero de 1911 el rey realizó un viaje a Melilla acompañado de Canalejas durante el cual estuvo en Nador y visitó las Minas del Rif, y siguió detenidamente y dio su opinión a veces decisiva en las negociaciones que mantuvieron los gobiernos de Francia y España sobre la delimitación de sus respectivas áreas de protectorado. También intervino en la elaboración de los planes militares de ocupación del territorio marroquí que había correspondido a España y envió como representante suyo al general Emilio Barrera para que estudiara la viabilidad de la ocupación de Tetuán. Uno de los militares que informó al rey de la situación en Marruecos fue el entonces teniente coronel Manuel Fernández Silvestre, el futuro jefe de las tropas españolas en el desastre de Annual, quien en un informe le dijo que era «un problema de transcendental importancia para nuestra personalidad como Nación europea el dar cima a la empresa confiada a transformar un pueblo de las condiciones de Marruecos» —describía Alcazarquivir como «modelo de población sucia, rodeada de montañas de estiércol que la desidia y la indolencia de sus habitantes ha ido depositando durante siglos»—. Una idea sobre la «misión» de España en Marruecos que compartían el rey y la mayor parte de la clase política española.28

El asesinato de Canalejas

A principios de noviembre de 1912 se había llegado al acuerdo definitivo con Francia sobre Marruecos, pero la firma del tratado prevista para finales de mes, no la pudo realizar Canalejas porque fue asesinado el día 12 por un anarquista en la Puerta del Sol de Madrid.29

La desaparición de Canalejas tuvo una gran importancia en la vida política española pues dejó sin liderazgo a uno de los partidos del turno, el liberal, que durante el resto del reinado de Alfonso XIII no fue capaz de reconstruir, resultando dividido en fracciones, lo que contribuyó a la crisis del régimen político de la Restauración.4

29 de julio de 1837 – España: Juan Álvarez Mendizábal promulga la ley de desamortización de la Iglesia.

Juan Álvarez Mendizábal

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda

Juan de Dios Álvarez Mendizábal
Juan Álvarez Mendizábal.jpg

Juan Álvarez Mendizábal, grabado calcográfico firmado por José Gómez, 1845, por dibujo deJosé Balaca. Biblioteca Nacional de España.

Escudo del rey de España abreviado antes de 1868.svg
Presidente del Consejo de Ministros de España
(interino)
25 de septiembre de 183515 de mayo de 1836
Predecesor Miguel Ricardo de Álava
Sucesor Francisco Javier de Istúriz

Ministro de Hacienda
13 de junio de 183515 de mayo de 1836
Predecesor José María Queipo de Llano
Sucesor José Ventura Aguirre Solarte

11 de septiembre de 183618 de agosto de1837
Predecesor Maríano Egea
Sucesor Pío Pita Pizarro

19 de mayo30 de junio de 1843
Predecesor Mateo Miguel Ayllón Alonso
Sucesor Mateo Miguel Ayllón Alonso

Ministro de Estado
(interino)
25 de septiembre de 183515 de mayo de 1836
Predecesor Miguel Ricardo de Álava
Sucesor Francisco Javier de Istúriz

Información personal
Nombre de nacimiento Juan de Dios Álvarez Méndez Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 25 de febrero de 1790
Flag of Spain (1785–1873, 1875–1931).svg Chiclana de la Frontera,Reino de Sevilla, España
Fallecimiento 3 de noviembre de 1853 (63 años)
Flag of Spain (1785–1873, 1875–1931).svg Madrid, España
Lugar de sepultura Panteón de Hombres Ilustres Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Progresista
Familia
Cónyuge Teresa Alfaro
Información profesional
Ocupación Político y economista
Participó en Guerra de la Independencia Española Ver y modificar los datos en Wikidata

Juan de Dios Álvarez Mendizábal (Chiclana de la Frontera, 25 de febrero de 1790Madrid, 3 de noviembre de1853) fue un político liberal y hombre de negocios español. De origen relativamente humilde, se convirtió en el principal protagonista de la Revolución liberal española.

Biografía

Origen y cambio del segundo apellido

Hijo de Rafael Álvarez Montañés, comerciante, y de Margarita Méndez, aprendió idiomas modernos y recibió formación comercial en el negocio de su padre. Durante la Guerra de la Independencia, sirvió en el Ejército del Centro y, habiendo sido capturado en dos ocasiones, logró fugarse en ambas. El 21 de febrero de 1812 se casó con Teresa Alfaro y desde entonces decidió cambiar su segundo apellido, Méndez, por Mendizábal, para ocultar el origen al parecer judío de los Méndez, según la opinión más generalizada, por más que en 1811, siendo Ministro de Hacienda del Ejército del Centro, firmaba ya sus documentos como Mendizábal, tal y como se puede encontrar en el Archivo Histórico Provincial de Albacete, por lo que su nombradía como Mendizábal le precedía antes de casarse.

La casa de los Méndez, dedicada al negocio de la trapería, a la que pertenecía su madre, era conocida en Cádiz como una familia de cristianos nuevos de origen judío. Eso explicaría, según el historiador Juan Pan-Montojo, su decisión de «cambiar su segundo apellido por el de Mendizábal, con el que se otorgaba un origen vasco, garantía en sí mismo de limpieza de sangre. La nueva identidad resultaba tanto más útil para fabricar su imagen, por cuanto que la casa de comercio de Miguel Mendizábal era una de las más importantes del Cádiz dieciochesco». Además, en el acta matrimonial declaró ser natural de Bilbao.1​ El apelativo de «judío» para referirse a Mendizábal cuando éste alcanzó el poder se utilizó con frecuencia en la prensa antiliberal de su tiempo e incluso en algunos casos apareció representado con rabo, un aditivo que se suponía propio de los judíos —y del diablo—, por lo que también utilizaban el mote del «rabilargo Juanón» — además de «rabino Juanón».2

Mendizabal resaltó el hecho de que no provenía de uno de los grandes linajes aristocráticos o burgueses en diversas ocasiones, como en el discurso del 6 de abril de 1836 que pronunció como presidente del gobierno ante las Cortes del Estatuto Real en que dijo que su educación había sido «literaria», porque había estado «siempre aplicado al trabajo para adquirir una fortuna» o cuando poco después en otro discurso se llamó a sí mismo «hijo del pueblo», a quien «no se verá nunca con buenos ojos que la nación me deba un buen gobierno que le proporcione prosperidad en el porvenir».3​ «En la vida de Mendizábal negocios y política resultan prácticamente inseparables: él insistió siempre en que la política le costaba dinero, que le había hecho sacrificar cuatro veces su fortuna, cifra que debe aumentarse porque murió en la pobreza».4

Ascenso social y político (1817-1834)

Durante la guerra se ocupó de las tareas de avituallamiento del ejército, a través de las cuales entró en contacto con la familia valenciana Bertrán de Lis, dedicada al suministro de las tropas y cuyo patriarca era Vicente Bertrán de Lis, del que al acabar la guerra aceptó un empleo. En 1817 Mendizábal y su esposa se trasladaron a Madrid y allí nació su primer hijo, del que fueron los padrinos sus patrones Luis Bertrán de Lis y Vicente Bertrán de Lis. Ese mismo año pasó a ser socio de la casa, haciéndose cargo de los suministros de las tropas en la Baja Andalucía, junto con el hijo de su jefe, también llamado Vicente.5​ Este último fue el que lo puso en contacto con el grupo de liberales con los que la familia Bertrán de Lis estaba relacionado — el patriarca Vicente Bertrán de Lis era un importante dirigente liberal en Valencia y por ello fue encarcelado cierto tiempo tras la restauración del absolutismoen 1814 por Fernando VII; un hijo de aquél, Félix Bertrán de Lis, fue ajusticiado en Valencia en enero de 1819 por haber participado en una conjura militar presuntamente masónica contra la Monarquía absoluta.6

Así en el otoño de 1819 Mendizábal ya formaba parte de la conspiración liberal, en la que participaban entre otrosFrancisco Javier Istúriz y Antonio Alcalá Galiano, que culminaría con el pronunciamiento de Rafael del Riego de principios del año siguiente. Así mismo ingresó en la logia masónica que organizó la conspiración en Cádiz, según el testimonio de Alcalá Galiano, aunque según Juan Pan-Montojo, esta fuente no resulta del todo fiable por lo que la condición de masón de Mendizábal no está clara.6​ Según se cree, fue masón del «Taller Sublime» de Cádiz junto aFrancisco Istúriz y Antonio Alcalá Galiano.

Desempeñó un papel muy activo en la organización y desarrollo del pronunciamiento de Riego iniciado en Cabezas de San Juan el 1 de enero de 1820 y formó parte de la junta rectora del mismo junto con el propio Riego, Evaristo Fernández de San Miguel, Fernando Miranda y otros. Su papel principal fue el de financiar el alzamiento, como lo recoge un testimonio escrito por Riego a petición del propio Mendizábal:7

Este ciudadano no arrendrándole ningún peligro, asistió a cuantas acciones hubo en aquel intermedio… que no economizando sus particulares intereses, a pesar de lo crítico de aquellas circunstancias, estimuló al soldado constantemente, ya facilitando cuatro reales por plaza, ya dos reales, ya un cuartillo de vino, sin contar con que diariamente estaba gratificando ya a unos, ya a otros, y particularmente a los que se distinguían en algunas acciones.

Adelantó dinero (¿que se hizo pagar?) para la conspiración de Rafael del Riego y se unió a su tropa desde el 27 de enero hasta el 4 de marzo de 1820. Se dedica por entonces a la importación de carey de Birmingham para fabricar peines.

Durante el Trienio Liberal no obtuvo ningún cargo público a pesar de su estrecha relación con Rafael del Riego y, aunque no abandonó la actividad política, se dedicó a los negocios por cuenta propia o para la compañía de los Bertrán de Lis, de la que era socio, y entre los que siguieron estando las contratas de suministro al ejército. Hubo quien le acusó de que su enriquecimiento durante esos años se debió a sus contactos con la clase política para realizar grandes negocios. Cuando se produjo la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis enviados por la Santa Alianza para restaurar el poder absoluto del rey Fernando VII, Mendizábal y la casa Bertrán de Lis financiaron el traslado de la corte y de las Cortes de Madrid a Cádiz y al ejército que resistió el sitio de las tropas francesas. También participó en la organización de sus defensas. Cuando la plaza finalmente se rindió Mendizábal marchó al exilio para escapar de una condena a muerte dictada contra él.8​ El 30 de septiembre de 1823 escapó a Gibraltar y desde allí se dirigió a Londres.

En la capital británica, a diferencia de la mayoría de los liberales españoles que se encontraban allí exiliados dedicados a las reuniones conspirativas y a las actividades políticas, Mendizábal se volcó en los negocios, gracias a sus contactos con los representantes de las casas comerciales de Cádiz, especialmente aquellas dedicadas a la exportación de los vinos de Jerez que cada vez tenían más demanda en Gran Bretaña. La propia familia Mendizábal acabó fundando su propia empresa bajo el nombre Antonio Álvarez y Cía. Sin embargo, su dedicación a los negocios —que extendió al mundo financiero y a la Bolsa de Londres— no lo apartó de la vida política y siguió en contacto estrecho con otros políticos liberales exiliados como Espoz y Mina, José Canga Argüelles o José María Torrijos.9

En Londres ingresó en prisión por deudas, aunque pronto logró salir a flote negociando la importación de vinos españoles. Allí consolidó una gran red de amigos y socios que en el futuro le resultarían muy útiles. Sus negocios le llevaron a Francia al menos en 1828 y en 1830.

Retrato de Pedro I de Brasil, que encabezó el bando liberal en la guerra civil portuguesa en defensa de los derechos de su hija María da Glóriafrente a los miguelistas.

En 1830, tras el triunfo de la Revolución de Julio en Francia, se desplazó a París con otros liberales españoles —entre ellos Vicente Bertrán de Lis— para organizar y financiar el pronunciamiento que encabezó Espoz y Mina aquel mismo año. «Él mismo se acercó a Bayona, desde donde siguió la incursión liberal en Navarra y Guipúzcoa».10​ Al parecer en estaexpedición de Vera participaron Ardouin y otros financieros.

Tras el fracaso de esta rebelión, Mendizábal se lanzó a una empresa política y financiera nueva: intervenir en la guerra civil portuguesa apoyando a los liberales portugueses exiliados que estaban liderados por don Pedro que había vuelto de Brasil para devolver la corona portuguesa a su hija María da Glória que la había perdido en favor del absolutista Miguel I de Portugal, el hermano de don Pedro, todo ello como preludio a la unión ibérica de los reinos de España y Portugal bajo una misma corona. Así Mendizábal logró en septiembre de 1831 un empréstito de varios banqueros con el que adquirió dos fragatas con sus tripulaciones comandadas por oficiales ingleses. Esto permitió a los partidarios de don Pedro desembarcar en Oporto en junio de 1832, aunque la ciudad fue cercada por los «miguelistas», hasta que Mendizábal, junto con el liberal moderado portugués Pedro de Sousa Holstein duque de Palmela, organizó una segunda flota con tropas inglesas que levantó el cerco un año después. Desde allí salió una expedición que desembarcó en el Algarve al sur de Portugal y poco después, el 24 de julio de 1833, las tropas «pedristas» entraban en Lisboa y el 22 de septiembre desembarcaba en la capital la reina María da Glória —viaje que había organizado Mendizábal— que recibió el título de María II de Portugal.11

Revolución liberal (1835-1837)

Tras el triunfo liberal en Portugal Mendizábal alcanzó una posición clave en aquél país, entre otras razones porque se convirtió en el agente financiero del reino en Londres. Así fue como reforzó su amplio crédito en el mundo financiero británico —y también francés— que sería muy importante en su vuelta a España en septiembre de 1835, dos años después de la muerte del rey Fernando VII y la asunción de la regencia por su viuda María Cristina de Borbón en nombre de su hija, la futura Isabel II, lo que había desencadenado un pleito sucesorio transformado en una guerra civil parecida a la portuguesa, que enfrentaba a los «isabelinos» o «cristinos», en su mayoría liberales, contra los «carlistas» que defendían los derechos al trono de Carlos María Isidro de Borbón, hermano del rey fallecido, y que apoyaban el absolutismo.12

En España el gobierno presidido por el liberal moderado Francisco Martínez de la Rosa nombrado por la regente en junio de 1834 se encontró con que no tenía recursos para pagar al ejército isabelino que combatía en la primera guerra carlista, por lo que desde Londres Mendizábal se ofreció al ministro de Hacienda, el conde de Toreno, para hacer gestiones ante los banqueros británicos y franceses y ante sus respectivos gobiernos para que éstos concedieran un empréstito al reino de España. Así cuando el conde de Toreno sustituyó a Martínez de la Rosa al frente del gobierno en julio de 1835 nombró a Mendizábal ministro de Hacienda a pesar de que era un liberal exaltado que no agradaba «a las gentes en corte», según relata Espoz y Mina.13

José María Queipo de Llano, VII Conde de Toreno.

Durante su viaje de regreso a España —vía París, Burdeos y Lisboa, para arreglar asuntos de negocios y conseguir el apoyo de los gobiernos francés y portugués— estallaron en España sublevaciones liberales contrarias al estrecho marco político que había establecido el Estatuto Real, especie de carta otorgada promulgada por la regente María Cristina que no reconocía el principio de la soberanía nacional. Así que cuando llegó a España el 1 de septiembre Mendizábal publicó un manifiesto en el que contestaba la autoridad del conde de Toreno y éste acabó cediendo a la presión y el 14 de septiembre Mendizábal pasó a ocupar la presidencia del gobierno, acompañado sólo de dos ministros, lo que «subrayaba el carácter excepcional y personalista» de su gestión.14

Inmediatamente se ocupó de «encauzar» la «revolución de las juntas» del verano tomando una serie de medidas que respondían a sus aspiraciones pero al mismo tiempo restableciendo la autoridad del gobierno. Algunas de las decisiones fueron de tipo simbólico intentando identificar al gobierno con el Trienio Liberal, como la rehabilitación de la memoria deRiego, la transformación de la Milicia urbana en Guardia Nacional o la reposición en sus curatos de los clérigos liberales. A continuación reunió a las Cortes del Estatuto Real, suspendidas durante el gobierno de Toreno, ante las que expuso su programa que en síntesis pretendía acercar el sistema político español al parlamentarismo de la monarquía británica (ampliación del sufragio, libertad de imprenta, responsabilidad del gobierno ante las Cortes), además de anunciar la supresión de las órdenes religiosas y la desamortización de sus bienes, legalizando así las iniciativas de las juntas revolucionarias que ya había iniciado el proceso por su cuenta —algo que también había hecho el conde de Toreno cuando suprimió los conventos con menos de doce profesos—. Y el objetivo último de todo ello era ganar la guerra «que solo se hace pronto y felizmente con hombres y dinero en abundancia».15

Para conseguir los hombres reclutó a la «quinta de los cien mil», que también le sirvió para obtener dinero por cuanto se podía comprar la exención del reclutamiento, lo que por otro lado libraba a las familias acomodadas de enviar a sus hijos a la guerra —la redención de quintas fue un paso atrás en el pensamiento liberal porque era contraria al principio de igualdad—. En cuanto a la financiación de la guerra obtuvo plenos poderes de las Cortes por la Ley del Voto de Confianza aprobada el 16 de enero de 1836, lo que permitió realizar diversas operaciones financieras y contratar préstamos, y en febrero de 1836, con las Cortes disueltas, aprobó un real decreto de venta de los bienes de las órdenes religiosas extinguidas por el gobierno de Toreno y por las «juntas revolucionarias» —que el 8 de marzo se extendió a todas las órdenes religiosas— con lo que así conseguiría la disminución de la deuda a medio plazo y la elevación de su cotización a corto plazo, ya que en las subastas se permitió el pago con títulos de la deuda por su valor nominal.16

En contra de lo que se había venido sosteniendo el propio Mendizábal sí compró tierras en su desamortización, aunque no fueron muy importantes y tuvo que venderlas, probablemente para hacer frente a sus deudas.17

El propósito de los decretos desamortizadores del 19 de febrero y 8 de marzo de 1836, que constituyeron la llamada Desamortización de Mendizábal, fue también que las propiedades improductivas y en poder de la iglesia y las órdenes religiosas, pasaran a una clase media o burguesía que realmente enriqueciera al país. El procedimiento seguido para evitar que las propiedades pasaran al pueblo fue el subastar las propiedades en grandes bloques que los pequeños propietarios no podían costear, aunque lo más determinante fue que se permitió el pago del precio final de los remates con títulos de la deuda por su valor nominal, muy por debajo entonces de su valor real en el mercado.

A causa de la oposición de las Cortes a la nueva Ley Electoral, Mendizábal consiguió que la regente las disolviera y convocara nuevas elecciones que fueron ganadas en la Cámara de Procuradores por los partidarios del gobierno —los antiguos liberales exaltados, que pronto serían llamados liberales progresistas— mientras que los que se oponían a él eran los liberales moderados, que tenían en la corte uno de sus principales apoyos. Como expuso el diario liberal El Eco del Comercio el 18 de febrero de 1836, la mayoría gubernamental estaba compuesta por:18

los que desean que acaben todos los privilegios, los que piden reformas sin contemplaciones, los que trabajan porque tengamos una carta constitucional que marque la autoridad de la Corona y los derechos de la Nación, los que condenaron y condenan el sistema martinista y ansían que se lleve a cabo el programa de Mendizábal.

Antiguo convento del Espíritu Santo, cuya iglesia se empleó como salón de sesiones del Estamento de Procuradores del Estatuto Real (vista del año 1843).

Sin embargo, la mayoría obtenida en la Cámara de Procuradores no evitó que el 15 de mayo de 1836 la regente lo sustituyera por Istúriz al frente del gobierno. Pero no por ello abandonó la lucha política sino que incrementó su presencia en la prensa y apoyó a las sociedades secretas que preparaban un movimiento revolucionario como el del verano del año anterior. Así en julio y agosto de 1836 volvieron las «juntas revolucionarias» que defendían abiertamente el restablecimiento de la Constitución de 1812, lo que consiguieron cuando se produjo el motín de los sargentos de La Granja que obligó a la regente María Cristina a promulgarla. A continuación, el 14 de agosto de 1836, se formó un nuevo gobierno liberal progresista presidido por José María Calatrava y en el que Mendizábal, auténtico hombre fuerte del mismo, ocupó la cartera de Hacienda. Durante el año que estuvo en el poder el gobierno Calatrava-Mendizábal culminó la Revolución liberal española volviendo a poner en vigor toda la legislación revolucionaria de las Cortes de Cádiz y del Trienio Liberal lo que puso fin al Antiguo Régimen en España.19

En este segundo período en el gobierno no tuvo tanto éxito en el tema financiero por lo que la Hacienda pública tuvo que suspender el pago de los intereses de la deuda que vencían el 1 de noviembre de 1836, y esta «falta de recursos sería motivo de queja constante por parte de los generales liberales».20​ En el plano político, además de las leyes y decretos que pusieron fin al Antiguo Régimen, las Cortes constituyentes acometieron la reforma de la Constitución de 1812 que dio como resultado una nueva Constitución, que pretendía ser de consenso entre las dos grandes corrientes del liberalismo español, moderados y progresistas. Después de la promulgación de la nuevaConstitución de 1837 un complot de los moderados con el apoyo de ciertos sectores militares derribó al gobierno Calatrava-Mendizábal el 18 de agosto y al mes siguiente convocaron nuevas elecciones que les proporcionaron una mayoría suficiente para poder gobernar durante los tres años siguientes —de 1837 a 1840—.19

El declive (1837-1853)

Mausoleo de Agustín Argüelles,José María Calatrava, Juan Álvarez Mendizábal, Diego Muñoz Torrero,Francisco Martínez de la Rosa ySalustiano Olózaga. Construcción deFederico Aparici, la estatua superior dePonciano Ponzano representa la «Libertad» y las estatuas inferiores deSabino Medina la «Pureza», el «Gobierno» y la «Reforma». Inicialmente situado en el cementerio de San Nicolás de Madrid (1857), fue trasladado al claustro del Panteón de Hombres Ilustres en 1912.

Durante el «Trienio moderado» (1837-1840) dejó de ser el líder indiscutible de los liberales progresistas, aunque siguió ejerciendo una gran influencia sobre ellos. Tras la vuelta al poder de los progresistas a finales de 1840 con el primer gobierno de la Regencia de Espartero, Mendizábal no entró en el mismo pero situó en él a varios de sus colaboradores, aunque su peso político disminuyó en los dos años siguientes. En enero de 1843 fue designado alcalde de Madrid y entre finales de mayo y finales de julio de ese mismo año volvió a ocupar la cartera de Hacienda. Pero con la vuelta al poder de los moderados que puso fin a la Regencia de Espartero, Mendizábal tuvo que marchar al exilio.21

Durante este segundo exilio se instaló en París donde sus negocios no marcharon bien lo que le llevó a la bancarrota. Gracias a una amnistía parcial pudo regresar a Madrid en octubre de 1846 y presentarse a las elecciones celebradas dos meses después en las que salió elegido diputado. Desde entonces encabezó el sector más conservador del liberalismo progresista, que no tuvo ninguna opción de volver al poder a causa de la vinculación exclusiva de la Corona con el partido moderado.22​ Murió en 1853 dejando muchas deudas.23

Ya en 1835 había sido elegido Mendizábal procurador por Gerona, pero en 1836 lo fue por Barcelona, Granada,Pontevedra, Málaga, Cádiz y Madrid (eligió Cádiz), lo que da idea de su poder. De nuevo en 1836-1837 y en 1838-1839 fuediputado por Madrid. En 1839, elegido diputado por Madrid, Albacete y Murcia, optó por Murcia. Lo fue por Madrid en 1840; en 1841 lo fue también, aunque fue elegido también por Albacete, Ávila, Murcia, Cádiz y Toledo. Cuando se debatió laregencia por la minoría de edad de Isabel II, se declaró en favor de la regencia triple contra Espartero, esto es, militó en el bando de los «Trinitarios». Representó a Madrid en la primera legislatura de 1843 y ese año volvió a ser ministro de Hacienda, pero la contrarrevolución le hizo huir a Francia y no regresó hasta 1846. Todavía fue diputado por Madrid entre 1846 y 1850.

Memoria histórica

«Copia de la estatua ejecutada por D. José Gragera / QUE FUNDIDA EN BRONCE SE COLOCARÁ EN LA PLAZUELA DEL PROGRESO». Litografía de Domingo Valdivieso y Henarejos. Biblioteca Nacional de España.

«Mendizábal se convirtió en un verdadero mito político desde el momento de su muerte [en 1853]. Su entierro constituyó una auténtica manifestación del progresismo».23​ En febrero de 1857 sus restos fueron trasladados a un mausoleo en el cementerio madrileño de San Nicolás erigido por suscripción pública a donde también se trasladaron los restos de José María Calatrava y Agustín de Argüelles, convertidos así en la tríada personal de referencia de los liberales progresistas y de la revolución liberal española. La erección de una estatua ya fundida en su honor tuvo que esperar diez años porque el gobierno lo impidió mediante una argucia legal —como la autorización de la erección de la estatua ya estaba concedida, hizo aprobar por las Cortes una ley que impedía la colocación de estatuas en lugares públicos antes de transcurridos 50 años de la defunción de los homenajeados—.23​Finalmente en el Sexenio Democrático el monumento pudo situarse en la plaza del Progreso de Madrid que, por cierto, se había configurado tras la demolición de un convento de mercedarios desamortizado.24

Así nació el mito del Mendizábal revolucionario y estadista, que murió en la pobreza, y que recogerían los hombres del Sexenio y que engrandecerían los historiadores y los escritores liberales, como Benito Pérez Galdós, que le dedicó uno de sus Episodios nacionales. Pero al mismo tiempo nació el mito negativo de Mendizábal, que tuvo tanta fuerza como el positivo, y que lo retrataba como el máximo representante del anticlericalismo, como el desamortizador que había arrebatado sus bienes a la Iglesia en beneficio de sus amigos especuladores, bolsistas y tenedores de deuda pública.25

Como recordaba Julio Caro Baroja en su libro pionero sobre el anticlericalismo en España, «cuando las fuerzas triunfantes del general Franco entraron en Madrid [el 29 de marzo de 1939], uno de los primeros actos simbólicos que realizaron fue el de derribar la estatua de Mendizábal y cambiar el nombre de la plaza del Progreso, donde se alzaba aquélla. Lo bueno fue que nombre y estatua los sustituyeron por los de un fraile, que no brillaba por la austeridad de sus ideas: me refiero al maestro Tirso de Molina, creador de Don Juan, Don Gil de las calzas verdes y otras figuras de nuestro teatro, no muy santas en general».26​ La estatua fue destruida a continuación y la calle madrileña que llevaba su nombre pasó a denominarseVíctor Pradera, un tradicionalista carlista.24

28 de julio de 1794 – Maximilien Robespierre y Louis Antoine de Saint-Just son ejecutados por la guillotna en París.

Louis de Saint-Just

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda

Louis Antoine de Saint-Just

Louis Antoine Léon de Saint-Just, (Decize; 25 de agosto de 1767París; 28 de julio de 1794) fue un políticorevolucionario francés. Algunos autores lo llamaron el «Arcángel del Terror» por haber organizado los arrestos y persecuciones de muchas de las figuras más famosas de la Revolución.

Biografía

Louis era hijo de Louis Jean de Saint-Just de Richebourg (1716-1777), un militar que había sido nombrado caballero de la Orden de San Luis, y de Marie-Anne Robinot (1736-1791), hermano de Louis-Marie-Anne de Saint-Just de Richebourg y de Marie-Françoise-Victoire de Saint-Just de Richebourg. Según algunas fuentes estudió Derecho en Reims, donde también habían estudiado Jacques-Pierre Brissot y Georges Jacques Danton. Cuando su amiga de juventud se casó con un partido más ventajoso, robó unas joyas a su madre y huyó a París, y a petición de su progenitora fue internado en un correccional durante seis meses a finales de 1786.

Durante su estancia en el reformatorio redactó un largo poema satírico-pornográfico «Organt», publicado de forma anónima dos años más tarde. En él critica a lamonarquía absoluta, de la nobleza y de la Iglesia. Participa desde sus inicios en la Revolución en París, aunque luego se marcha para reunirse con su familia enBlérancourt. Allí alcanza el grado de teniente coronel de la Guardia Nacional en julio de 1789. Este contacto con la población rural le servirá para efectuar su aprendizaje como político, ya que Saint-Just se implicará mucho en la vida local. Revolucionario radical, participó en la Fiesta de la Federación en 1790, formó parte del dispositivo que escoltó a Luis XVI de regreso tras su intento de fuga. Conoció a Robespierre y se convierte en una de las personas más cercanas a éste. Al igual que este último, Saint-Just se siente fascinado por la cultura grecorromana (origen de la democracia y la República) y se compara con Bruto.

Aunque se presentara para las elecciones en 1791 a la Asamblea Legislativa, se le niega el derecho a ocupar el escaño en razón de su edad. Resulta elegido por el departamento de Aisne en 1792 en la Convención y se une al Partido de la Montaña. Pronto se revela como uno de los principales oradores, tanto durante el proceso a Luis XVI (durante el que pronuncia estas frases que siguen una implacable retórica inspirada en Rousseau: «No es posible reinar de modo inocente», «Todo rey es un rebelde o un usurpador») como durante la redacción de la Constitución. Su vehemencia y su incontestable talento retórico harán de él una de las voces de la montaña y luego del Comité de Salvación Pública, batiéndose sin piedad contra sus adversarios girondinos. Tras las diversas conspiraciones del rey se mostró partidario de ejecutar a Luis XVI y a su esposa María Antonieta, que también había recurrido a su familia en Austria para tratar de derribar por la fuerza de las armas el gobierno revolucionario.

Miembro en varias ocasiones del Comité de Salvación Pública, se le comisiona ante los ejércitos, junto a su amigo y compañero en la Convención Philippe Le Bas, desde el 22 de octubre de 1793 hasta mediados de enero de 1794, en el ejército del Rin. Restableció la disciplina y obtuvo el respeto y la consideración de los soldados, aunque también se mostró impasible a la hora de ejecutar a los disidentes, lo que le proporcionó reputación de ser uno de los más radicales en el periodo del Terror. Consigue tomar Bitche y liberar Landau.

De regreso en París, es uno de los protagonistas en la caída de los dantonistas y de los hebertistas. Sus palabras fueron: «No más compasión, no más debilidad con los culpables…» Estas muertes causaron la pérdida del apoyo popular a Robespierre y Saint-Just.

Vuelve a salir comisionado el 28 de abril, partidario de la ofensiva a ultranza, que terminó con las victorias de Courtrai y de Fleurus.

El 9 de termidor del año II (27 de julio de 1794), Saint-Just y Robespierre son detenidos por la Convención, atacados tanto por las fuerzas contrarrevolucionarias y moderadas, representantes de la burguesía liberal rica, asustada con el curso de los acontecimientos, como también por los representantes de la izquierda radical descontentos con la política religiosa y con las ejecuciones de algunos líderes populares parisinos. En un momento en el que muchos de los antiguos colaboradores de Robespierre deciden traicionarle, Saint-Just da pruebas inequívocas de su integridad y le apoyará hasta el final. A pesar de que parte del pueblo de París se levanta en armas y libera a ambos, hay interpretaciones en el sentido de que Saint-Just se negó a organizar las fuerzas populares. Detenido otra vez por los thermidorianos, es ejecutado sin juicio en la guillotina junto a Robespierre y sus partidarios el 10 de Termidor. Sus muertes marcaron el final del periodo del Terror.

 

Maximilien Robespierre

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda

Maximilien Robespierre
Robespierre.jpg

Robespierre c. 1790, (anónimo), Museo Carnavalet, París, Francia

Cocarde tricolore.svg
Miembro del Comité de Salvación Pública de Francia
por París
27 de julio de 179327 de julio de 1794

Cocarde tricolore.svg
Presidente de la Convención Nacional de Francia
4 de junio de 179427 de junio de 1794
Predecesor Claude-Antoine Prieur-Duvernois
Sucesor Élie Lacoste

22 de agosto de 17935 de septiembre de 1793
Predecesor Marie-Jean Hérault de Séchelles
Sucesor Jacques-Nicolas Billaud

Cocarde tricolore.svg
Diputado de la Convención Nacional de Francia
20 de septiembre de 179227 de julio de 1794

Grand Royal Coat of Arms of France & Navarre.svg
Diputado de la Asamblea Nacional Constituyente de Francia
9 de julio de 178930 de setiembre de 1791

Grand Royal Coat of Arms of France & Navarre.svg
Diputado de la Asamblea Nacional de Francia
17 de junio de 17899 de julio de 1789

Grand Royal Coat of Arms of France & Navarre.svg
Diputado de los Estados Generales de Francia
por Tercer Estado y Artois
6 de mayo de 178916 de junio de 1789

Información personal
Nombre en francés Maximilien de Robespierre Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 6 de mayo de 1758
Royal Standard of the King of France.svg Arrás, Reino de Francia
Fallecimiento 28 de julio de 1794 (36 años)
Bandera de Francia París, República Francesa
Causa de la muerte Guillotina Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Francesa Ver y modificar los datos en Wikidata
Lengua materna Francés Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Deísmo
(Culto de la razón y del Ser supremo)
Partido político Jacobinos
Familia
Padre François de Robespierre Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter Liceo Louis-le-Grand
Información profesional
Ocupación Abogado y político
Distinciones
  • Concours général Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma Signature de Maximilien de Robespierre.jpg

Maximilien François Marie Isidore de Robespierre,1​ más conocido como Maximilien Robespierre2​ (Arras, 6 de mayo de 1758París, 28 de julio de 1794), fue un abogado, escritor, orador y político francés apodado «el Incorruptible». Fue uno de los más prominentes líderes de la Revolución francesa, diputado, presidente de laConvención Nacional en dos oportunidades, jefe indiscutible de la facción más radical de los jacobinos y miembro del Comité de Salvación Pública, entidad que gobernó Francia durante el periodo revolucionario conocido como el Terror.

Robespierre, jurista de profesión, inició su carrera como juez penal de la diócesis de Arras,3​ además de ejercer como defensor legal, especialmente de los sectores más desposeídos, lo cual, junto con su entonces fuerte oposición a la pena de muerte y la notoriedad que acumuló como escritor, lo convirtieron en uno de los más notorios abogados de Arras. Su fama pronto lo llevó a la política, resultando electo diputado por el Tercer Estado en losEstados Generales en 1789, encarrilándose desde entonces hacia un rápido ascenso político, hasta alcanzar la presidencia de la Convención Nacional y transformarse en uno de los más poderosos líderes de la Revolución.

Entre 1793 y 1794, lideró el denominado «Reino del Terror», durante el cual gobernó Francia de forma autocrática, sumiendo al país en un período de persecuciones políticas, incertidumbre generalizada y continuas ejecuciones portraición, sedición, conspiración, entre muchos otros crímenes. Este periodo presentó a un Robespierre firme, autoritario y decidido a purificar a Francia de cualquier opositor a la Revolución, llegando a justificar en su defensa el uso de la pena de muerte a la que tanto se había opuesto en el pasado.

Finalmente, tras la muerte de Danton, se desencadenaron una serie de divisiones políticas dentro de la Convención Nacional, y Robespierre reaccionó concentrando cada vez más poder en el Comité de Salvación Pública. Esto sólo agravó aún más la situación, provocando que un cuerpo de soldados opuestos a sus políticas asaltaran el Ayuntamiento de París, donde él y varios de sus allegados se encontraban. Durante el asalto, resultó herido en la mandíbula en circunstancias inciertas. Fue arrestado y guillotinado el 28 de julio de 1794 (10 de Termidor) junto a veintiún seguidores.

Robespierre acabó sucumbiendo a su caída política ocasionada por la propia inestabilidad que él mismo había generado. Su muerte fue seguida de una reacción termidoriana que desmanteló el régimen del Terror e hizo añicos el gobierno puramente revolucionario, que fue reemplazado por el Directorio, de carácter más conservador.

Infancia y juventud

Maximilien Robespierre era el hijo mayor de Maximilien-Barthélémy-François de Robespierre, nacido en 1732, abogado ante el Consejo Supremo de Artois, y de Jacqueline-Marguerite Carraut, tres años menor e hija de un cervecero de Arras. Después de conocerse en 1757, los dos jóvenes se casaron el 2 de enero de 1758.

Robespierre, que nació en Arras el 6 de mayo del mismo año, fue concebido antes de la celebración del matrimonio de sus padres.

Su padre era descendiente de una familia de juristas de Artois. Su abuelo, Maximilien (1694-1762) también fue miembro del Consejo Supremo de Artois. Su bisabuelo Martín (1664-1720) fue fiscal en Carvin y su tatarabuelo Robert (1627-1707) notario en Carvin y bayle de Oignies.

La pareja tuvo cuatro hijos más: Charlotte, en 1760, Henriette-Eulalie-Françoise en 1761 y Agustín en 1763. El más joven nació el 4 de julio de 1764, pero la madre murió ocho días después, a la edad de veintinueve años, y el recién nacido, a continuación. Robespierre tenía entonces seis años.

Según las Mémoires de Charlotte, François de Robespierre habría abandonado a sus hijos después de la muerte de su esposa. En cambio, según el historiador Gérard Walter, existen huellas de su presencia en Arras en marzo y en octubre de 1768. Además, dos cartas suyas enviadas desde Mannheim confirman que vivía en Alemania en junio de 1770 y octubre de 1771. Al año siguiente, según el registro del Consejo de Artois, se ocupó de quince litigios entre el 13 de febrero y el 22 de mayo. Finalmente, en marzo de 1778, a la muerte de su abuelo, se encontraba ausente, ya que se hizo representar en un juicio ante el Escabinado de Arras. A partir de ahí, si se da crédito a este documento, se pierde su rastro.4

El abad Proyart, que afirmó haber conocido personalmente al padre de Maximilien, cuenta que, tras haber vivido algún tiempo en Colonia, le habría comunicado su deseo de viajar a Londres y, desde allí, al Caribe. Esta hipótesis, discutida por Albert Mathiez,5​ es rechazada por Gérard Walter6​ y Auguste Paris.7

Un acta de enterramiento descubierta por Irmgard Hörl en 1956 indica que el padre de Maximilien falleció en Múnichel 6 de noviembre de 1777, donde había sido profesor de idiomas (Sprachmeister).89​ Así lo admiten Catherine Fouquet10​ y Henri Guillemin.11​ En todo caso, tras la muerte de su madre, las dos niñas fueron acogidas por sus tías paternas y los dos niños por su abuelo materno, Jacques Carraut (1701-1778).

En 1765 fue matriculado en el Colegio de Oradores de Arras. En 1769 obtuvo una beca para estudiar en el Liceo Louis-le-Grand de París, donde destacó académicamente (en especial en filosofía y derecho) y fue compañero de escuela de otros futuros líderes revolucionarios, entre ellos Camille Desmoulins y Georges Danton. Una leyenda muy difundida sostiene que, en junio de 1775, Robespierre fue escogido de entre todos los alumnos del Louis-le-Grand para recitarle unos versos en latín al recién coronado Luis XVI, y que éste, después de escuchar sin el menor interés al joven, se habría marchado rápidamente, sin siquiera bajarse de su carruaje, para evitar mojarse con la lluvia. Robespierre se graduó de la Escuela de Leyes en 1781 y ejerció la práctica privada en su natal Arras, con moderado éxito.

Inicios en la política

Maximilien Robespierre en 1785. Óleo de Pierre Roch Vigneron.

Robespierre decidió presentarse a las elecciones a los Estados Generales de abril de 1789, haciéndose conocido en su localidad por su panfleto Adresse à la nation artésienne. Si bien los principales terratenientes de la provincia se presentaron para la elección, el 26 de abril Robespierre fue elegido como el quinto diputado del Tercer Estado.

Al reunirse los Estados Generales en Versalles el 5 de mayo de 1789, la pasión de Robespierre empezó a ser evidente.Mirabeau dijo de él: «Este joven hombre cree en lo que dice: va a llegar lejos». Ferviente partidario de las ideas deRousseau, ya le empezaba a dar forma propia en sus discursos en la asamblea, que eran tachados de extremistas por la mayoría.

Gran orador en la Asamblea Constituyente, a la que dirigió unos 150 discursos hasta 1791, se fue perfilando como uno de los líderes del pequeño grupo de extrema izquierda denominado despectivamente por Mirabeau como «Las treinta voces».

Desde la época de los Estados Generales, Robespierre había participado en el club de «Los amigos de la Constitución», que al trasladar su recinto al edificio de los monjes jacobinos (dominicos) serían reconocidos como los «jacobinos». Rodeado de personas del origen social parecido, y al volverse cada vez más un club muy restringido, Robespierre fue ganando terreno hasta convertirse en el líder del movimiento en el verano de 1792.

La fuga del rey y su detención en Varennes arruinó las posibilidades de una monarquía constitucional viable. Si bien Robespierre guardó aparente cautela, miles de manifestantes decidieron pedir la abdicación del rey en el Campo de Marteel 17 de julio de 1791, pero fueron dispersados a balazos por el batallón al mando de La Fayette. Los líderes de izquierda temieron por la reacción, Marat pasó a la clandestinidad, Danton a Inglaterra y Robespierre se mantuvo en París, refugiado en la casa de Maurice Duplay, un ebanista que residía en la Rue Saint-Honoré y simpatizante jacobino, lo que reforzó su posición al mantenerse en París y con su club durante esta grave situación.

El 30 de septiembre, en la disolución de la Asamblea Constituyente, Pétion y Robespierre, que gozaban de un tremendo apoyo popular, se convirtieron en dos de las figuras más representativas del momento.

El Terror

Busto de terracota de Robespierre, por Deseine, 1792 (castillo de Vizille)

Denunció la guerra de Francia contra Austria (1792) por considerar que Francia no estaba preparada para un conflicto de tal magnitud. Formó parte de la Convención Nacional, que se eligió por sufragio universal, y en la que se sentó entre losmontañeses, llamados así por tener sus escaños en la parte alta del hemiciclo de la Asamblea Nacional. El apoyo de los revolucionarios de París (los sans-culottes) en las asambleas de cada distrito y municipio de la región parisina, llevó a Robespierre al poder: primero como miembro de la Comuna revolucionaria (el ayuntamiento) que ostentaba el poder local; luego como representante de la ciudad en la Convención Nacional que asumió todos los poderes, y en la que Robespierre apareció como portavoz del partido radical de la Montaña (junto con Danton y Marat). Fue en este momento cuando Robespierre manifestó abiertamente su republicanismo. Luchó firmemente contra los girondinos, el grupo de diputados moderados procedentes de la región de Burdeos, la Gironda, grupo de carácter conservador que abogaba por un Estado descentralizado y se inclinaba por mantener la monarquía constitucional o, en todo caso, llevar a cabo una revolución moderada. Ya antes, Robespierre estaba en desacuerdo con los girondinos sobre la conveniencia de la guerra contra las monarquías europeas, que los girondinos defendían con el argumento de llevar la libertad a los súbditos de los reyes. Robespierre estaba en contra, convencido de que «nadie quiere a los misioneros armados». Los girondinos constituían un grupo de presión político muy fuerte en la Asamblea Nacional pero al oponerse a la línea de firmeza republicana radical que representaban los jacobinos y tras su rechazo a la ejecución de Luis XVI (que consideraban excesiva), Robespierre no cesó de atacarlos salvajemente en sus discursos. Finalmente, en 1793, Robespierre, apoyado por unas masas populares convenientemente dirigidas, dio un golpe de Estado y desmanteló el grupo girondino, arrestando a todos los dirigentes principales que pudo capturar.

La situación de la República en ese año de 1793 era de extrema gravedad, acosada en sus fronteras y con graves disturbios en su interior. Existía, asimismo, una seria desconfianza hacia el poder de los gobiernos, y la línea política jacobina propugnaba que la Asamblea Nacional fuera el centro del poder político, siendo los ministros meros ejecutores de las políticas emanadas de la Asamblea, con lo que Robespierre controlaba de este modo todo el poder. El acoso sufrido por la República provocó la formación del llamado Comité de Salvación Pública dotado de poderes especiales, pero que debía rendir cuentas ante la Asamblea mensualmente de sus decisiones y actividad. El 9 de Termidor del año I (el 27 de julio de 1793), Robespierre entró a formar parte del Comité de Salvación Pública y gracias a su prestigio se convirtió en el principal dirigente de la nueva república, el de la «dictadura jacobina» obligada a proponer y ejecutar medidas excepcionales que se consideraban indispensables para salvaguardar la República de las graves amenazas tanto internas (guerra civil en la región de Vendée) como externas.[cita requerida]

Actuar en ejercicio de la Virtud, esto es, ejercerla individual y colectivamente, es una de las claves del pensamiento republicano de Robespierre; pero en los momentos históricos que atravesaba Francia y su nueva república democrático popular (la del periodo de dominio jacobino), el peligro que representaban los enemigos de la república era real: los legitimistas franceses, los expatriados franceses en Inglaterra o en los reinos alemanes y los conflictos constituían una amenaza. Robespierre consideraba que la República debía defenderse de forma contundente y rápida, arrebatando a sus enemigos la iniciativa, y a esa acción la denominaba el «Terror», esto es, según él, la aplicación inmediata de la justicia republicana con el objetivo de neutralizar a los enemigos de la República. De esta forma, el Terror, en el lenguaje republicano jacobino, es una acción en defensa de la Virtud, al objeto de defender el bien público, la República, estando obligado el Comité de Salvación Pública que asumía la defensa de ésta a dar cuenta pública de sus acciones. Desafortunadamente, la puesta en práctica de tales principios a manos de algunos «delegados en misión» (comisarios delegados en las provincias) condujo a ejecuciones en masa de todo sospechoso de ser contrarrevolucionario.

Caricatura que muestra a Robespierre ejecutando al verdugo después de guillotinar a todos los franceses

El periodo del Terror supuso la muerte en la guillotina de miles de personas, muchas de ellas obreros y campesinos, pero sobre todo fue un símbolo de ruptura total con el pasado absolutista y la monarquía. Robespierre había sido un firme partidario de la abolición de la pena de muerte, pero su percepción se modificó al asumir la obligación de defender la República de sus enemigos, llegando a considerar que estaba justificada, siempre y cuando el ejecutado fuese un «enemigo».

La dinámica de continuos enfrentamientos internos sometió a la República de Robespierre a una gran tensión. Robespierre jugaba un papel más o menos centrista en el gobierno revolucionario. Se enfrentó a los ultrarrevolucionarios o hebertistas (seguidores deHébert) (24 de marzo de 1794), así como a los llamados «Indulgentes» agrupados en torno a Danton y Desmoulins (5 de abril de 1794). Actuando según el procedimiento habitual, el Comité de Salvación Pública procedió a eliminar a la oposición, tal y como se había hecho con los girondinos: Danton, Desmoulins y Hébert fueron detenidos, juzgados sumariamente y ejecutados en la guillotina.

Maximilien Robespierre trató entonces de imponer su ideal de república democrática y virtuosa: «El terror, sin virtud, es desastroso. La virtud, sin terror, es impotente.» La propuesta republicana de Robespierre asumía los valores de la Ilustración y los desarrollaba políticamente en la práctica, coronándola espiritualmente con la institución del culto al Ser Supremo, en realidad una concesión teísta frente a los sectores más abiertamente antirreligiosos. El sistema administrativo escogido fue el centralista, potenciando el francés como único idioma para la enseñanza, lo que a largo plazo supuso prácticamente la erradicación de las lenguas romances del sur, del flamenco, del alemán, del bretón y del vasco.

Teoría del gobierno revolucionario

La teoría del gobierno revolucionario es tan nueva como la revolución que la ha traído. No hay que buscarla en los libros de los escritores políticos, que no han visto en absoluto esta Revolución, ni en las leyes de los tiranos que contentos con abusar de su poder, se ocupan poco de buscar la legitimidad; esta palabra no es para la aristocracia más que un asunto de terror; para los tiranos, un escándalo; para mucha gente un enigma. El principio del gobierno constitucional es conservar la República; la del gobierno revolucionario es fundarla. El gobierno constitucional se ocupa principalmente de la libertad civil; y el gobierno revolucionario de la libertad pública. Bajo el régimen constitucional es suficiente con proteger a los individuos de los abusos del poder público; bajo el régimen revolucionario, el propio poder público está obligado a defenderse contra todas las facciones que le ataquen. El gobierno revolucionario debe a los buenos ciudadanos toda la protección nacional; a los enemigos del pueblo no les debe sino la muerte.

Robespierre, La teoría del gobierno revolucionario

Robespierre, sometido a una continua presión y deseoso de aplicar su programa sin trabas, empezó a ausentarse de las reuniones formales del Comité de Salvación Pública; esto provocó una gran inquietud entre miembros de la Convención y del propio Comité, incluso entre quienes habían sido hasta entonces partidarios del terror (Fouché, Barras, los diputados del Marais[cita requerida]), que temían, muy justificadamente, seguir los pasos de Danton y Hébert. La instauración del Gran Terror (Ley de Pradial, año II — 10 de junio de 1794), fue considerada innecesaria, ya que tras las victorias militares (Fleurus, 26 de junio de 1794) la Revolución ya estaba consolidada y no era preciso un régimen tan extremista. Pensando, no sin razón, que la continuidad de «El incorruptible» al frente del Comité de Salvación Pública implicaría que Robespierre estaba ahora decidido a limpiar la República de todo aquel que pudiera rivalizar con él en el liderazgo de la nación, por lo que comenzó a fraguarse un golpe de estado en el interior del propio poder revolucionario, cuya cúpula estaba repleta de girondinos no confesos, de jacobinos deseosos de vengar las muertes de Danton y Hébert, o simplemente de gente temerosa de ser acusada de traición y ajusticiada en consecuencia por el inflexible Robespierre.[cita requerida]

Caída y muerte

La ejecución de Robespierre. El hombre decapitado que se observa es Couthon; el cuerpo de La Bas está tendido en el suelo; Robespierre aparece sentado en el carro cerca del cadalso con un pañuelo sobre la boca.

El 8 de Termidor del año II (26 de julio de 1794), Robespierre pronunció un discurso extraño que se podía interpretar como un testamento político, pero también como aviso de que iba a denunciar ante la Convención a nuevos traidores a la revolución. Al día siguiente, apareció uno de sus colaboradores más estrechos, Louis de Saint-Just, para presentar un informe del Comité sin haberlo leído antes a los otros miembros del mismo. Aunque se trataba de una propuesta de conciliación, algunos diputados, aterrados ante la posibilidad de que fuera a reclamar la depuración dando nombres, comenzaron a dar gritos, impidiéndole seguir con el discurso. Un grupo de diputados fue especialmente activo en este sentido, ya que en los días anteriores habían planeado la caída de los robespierristas. Finalmente, después de que el centro le negara su apoyo, Robespierre fue acusado de dictador y detenido junto con otros dos miembros del Comité, Saint-Just y Georges Couthon. El hermano de Robespierre, Augustin, junto con Philippe Le Bas, miembro del Comité de la Seguridad General, pidieron ser arrestados junto con ellos.

Liberados de la cárcel por la comuna de París, que les prestó apoyo, los robespierristas se refugiaron en el edificio del ayuntamiento, respaldados por un sector del ejército mandado por el general Hanriot. Esa misma noche, las tropas leales a la Convención asaltaron el ayuntamiento, que se había ido vaciando a medida que pasaban las horas. El edificio, tras un tiroteo durante el cual Robespierre resultó herido de un disparo en la cara a la altura de la boca (no se sabe si fue autoinfligido o producto de la escaramuza), cayó en manos termidorianas. Al día siguiente, Robespierre fue conducido a la plaza de la Revolución (hoy plaza de la Concordia), en la que cientos de personas habían muerto durante los meses anteriores, y fue guillotinado junto a veintiún colaboradores, entre los que se encontraban Saint-Just, Couthon y el general Hanriot. El cuerpo de Robespierre y el de los demás condenados fue enterrado en una fosa común en el cementerio de Errancis, en la que se vertió cal viva a fin de borrar todo rastro. Su caída acabó con el Terror y con el impulso democrático de la República.

27 de julio de1939 – Manuel Vázquez Montalbán, escritor español.

Manuel Vázquez Montalbán

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda

Manuel Vázquez Montalbán
Manuel Vázquez Montalbán.jpg
Información personal
Nacimiento 14 de junio de 1939
Barcelona, España Flag of Spain (1938–1945).svg
Fallecimiento 18 de octubre de 2003
(64 años)
Bangkok, Tailandia Bandera de Tailandia
Nacionalidad español
Lengua materna Español y catalán
Partido político
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Escritor
Empleador
Lengua de producción literaria Español
Géneros novela, cuento, poesía, ensayo
Obras notables La soledad del mánager (1977)
Los demonios familiares de Franco (1978)
Los mares del Sur (1979)
Asesinato en el Comité Central(1981)
Los pájaros de Bangkok(1983)
El pianista (1985)
El Balneario (1986)
Asesinato en Prado del Rey y otras historias sórdidas (1987)
El delantero centro fue asesinado al atardecer (1988)
Escritos subnormales (1989)
Galíndez (1990)
Autobiografía del general Franco (1992)
El hermano pequeño (1994)
El estrangulador (1994)
Panfleto desde el planeta de los simios (1995)
El premio (1996)
El escriba sentado (1997)
El hombre de mi vida (2000)
Memoria y deseo (2008)
Distinciones Premio Nacional de Narrativaen 1991
Premio Europeo de Literaturaen 1992
Premio Ennio Flaiano en 1992
Premio de la Crítica en 1994
Premio Nacional de las Letras Españolas en 1995

Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, España, 14 de junio de 1939Bangkok, Tailandia, 18 de octubre de2003) fue un escritor español conocido sobre todo por sus novelas protagonizadas por el detective Pepe Carvalho.

Personalidad casi inabarcable, se definió a sí mismo como «periodista, novelista, poeta, ensayista, antólogo,prologuista, humorista, crítico, gastrónomo, culé y prolífico en general», campos todos en los que destacó.

Biografía

Se crió en la Plaza del Pedró, en el Raval, hijo único de una modista y de un militante del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) y no conoció a su padre hasta los 5 años, cuando éste pudo salir de la cárcel. Él mismo militó más tarde en ese partido tras pasar primero por el Frente de Liberación Popular (FELIPE), ingresando en 1961; incluso llegó a ser miembro de su Comité Central; luego estuvo también en Iniciativa per Catalunya (ICV).

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, donde conoció a su futura esposa, la historiadora Anna Sallés, y en la Escuela de Periodismo de Barcelona. En diciembre de 1961 se casaron y en 1962 un consejo de guerra lo condena a él a tres años de prisión y a seis meses a su esposa, junto a dos estudiantes más, por asistir a una huelga en apoyo de los mineros de Asturias. Los pasó en la cárcel de Lérida, donde escribió su primer libro, el ensayo Informe sobre la información, así como dos libros de poesía y el embrión de una futura novela; pero solo cumplió dieciocho meses de pena, pues salió a la calle en octubre de 1963 gracias a un indulto provocado por la muerte del papa Juan XXIII.

Por entonces sobrevive con pequeños trabajos redactando artículos para las editoriales Larousse primero y Espasa después, hasta que gracias a su amigo Francisco Camino se inserta en 1965 en la redacción del semanario ilustrado antifranquista Siglo XX, que apenas dura ocho meses hasta que surge la Ley de prensa de 1966auspiciada por el ministro Manuel Fraga Iribarne; el periodista pasa en ese año a la redacción de la revista Hogares Modernos hasta que en 1969, gracias a César Alonso de los Ríos, arranca de veras su carrera periodística en la prestigiosa revista Triunfo bajo el seudónimo de «Sixto Cámara«, un famoso periodista socialista decimonónico español, debutando con la sonada serie de artículos «Crónica sentimental de España». Colabora además en diversas publicaciones como Solidaridad Nacional, Tele/eXprés, Por Favor y más tarde en El País e Interviú, en los que escribió hasta su muerte.

En 1966 nació su único hijo, Daniel Vázquez Sallés, que se convertiría también en escritor y le daría dos nietos: Daniel y Marc. En 1967 publicó su primer poemario, Una educación sentimental, seguido en 1969 por Movimientos sin éxito. En este mismo año abandona la militancia activa, como ya había hecho su esposa en 1967, aunque no las ideas marxistas, y aparece su novela Recordando a Dardé junto a una serie de relatos; es su primera incursión en la narrativa. Y en 1972 publica la primera novela cuyo protagonista es el detective privado Pepe Carvalho, sin duda su personaje más popular, Yo maté a Kennedy. Es un personaje muy peculiar: gastrónomo, desencantado de toda ideología y quemador de libros; con la serie de novelas que dedica a este personaje se transforma en un referente de la novela negra española y en uno de los más destacados representantes de la misma a nivel internacional. Convertido en un solicitado escritor profesional, solía decir: «Hasta los años setenta viví para escribir, a partir de entonces escribí para vivir». Fue según su hijo un «compañero de viaje incómodo de la gauche divine» y un anarquista de corazón, así como un hombre generoso que regalaba prólogos y buscaba editoriales a los escritores.1​ En 1995 recibió Premio Nacional de las Letras Españolas en reconocimiento a toda su obra.

Vázquez Montalbán falleció el 18 de octubre de 2003 debido a un paro cardíaco en el aeropuerto de Bangkok, la capital de Tailandia. Tenía 64 años. El 3 de febrero de 2009 se inauguró en Barcelona la plaza Manuel Vázquez Montalbán, situada entre la calle de San Rafael y la Rambla del Raval, cerca de donde nació el escritor. A fines de 2016 su archivo y biblioteca fueron donados a la Biblioteca de Cataluña por su viuda Anna Sallés.

El poeta

Se inicia como poeta en 1963 (no en vano es uno de los nueve novísimos de Josep Maria Castellet) y su producción se caracteriza por el sentido lúdico y la ironía, siempre con una carga testimonial y crítica.

En Memoria y deseo. Poesía 1967-1983 reúne toda su obra poética anterior, desde Una educación sentimental a Praga, a la que más tarde añade Pero el viajero que huye en Memoria y deseo. Obra poética 1967-1990.

Después, sólo publica el volumen Ciudad en 1997, así como la antología de poesía erótica Ars amandi en 2001.

El novelista

Los rasgos de su poesía aparecen también en la novelística de Vázquez Montalbán. En ella, además de la serie que tiene a Carvalho como protagonista, destacanEl pianista (1985), Premio Recalmere, sobre el papel del artista en la sociedad contemporánea, Los alegres muchachos de Atzavara (1987), radiografía moral de la élite social española emergente en las postrimerías del franquismo, Galíndez (1991), Premio Nacional de Narrativa y Premio Europeo de Literatura, que narra el secuestro en 1956 en Nueva York de Jesús de Galíndez, representante del gobierno vasco en el exilio, El estrangulador (1994), Premio de la Crítica, y Erec y Enide(2002).

Serie Carvalho

Vázquez Montalbán creó una de las series de novela negra más exitosas y prolíficas de la literatura española. Esta serie, protagonizada por el detective Pepe Carvalho, fue un vehículo expresivo del autor para legar una crónica sociopolítica, histórica y cultural de los últimos 40 años.

Así, cada novela está claramente ambientada en el contexto histórico en el que fue escrita. Por ejemplo, en Asesinato en el Comité Central 1981 se consuma el asesinato de un dirigente comunista en plena crisis del eurocomunismo del PCE, mientras que en 1993 serán los fastos de la Barcelona olímpica lo que centre las aventuras del detective en Sabotaje olímpico.

Las novelas sirven al mismo tiempo para dar rienda suelta a la pasión desatada del escritor por la gastronomía. Diferentes personajes, algunos creados ex-profeso como Fuster, sirven al autor de excusa para disertar sobre las virtudes del asado argentino o la contundencia del ajoarriero.

El gastrónomo

En todas las novelas de la serie Carvalho hay alguna referencia gastronómica, con algunas recetas inolvidables como la fideuá a base de fideos de arroz que prepara en Los pájaros de Bangkok (1983). Pero donde despliega todo su conocimiento gastronómico, con erudición y humildad es en Contra los gourmets, obra para la iniciación en el mundo de la gastronomía, donde recorre todos los alimentos y todas las cocinas del mundo. Habla de la española, pero también de la cocina internacional, de la cocina tradicional y de la nouvelle cuisine, incluso se digna a considerar las modas alimenticias (que no gastronómicas) de la «comida sana» y «lo light».

Otras obras gastronómicas suyas son Cocina catalana y Recetas inmorales.

En su testamento, ordenó que a su muerte se le incinerara, y que sus cenizas fueran esparcidas en la pequeña Cala Montjoi, lugar en la Costa Brava de Gerona,España, sede del reputado como el mejor Restaurante del Mundo, El Bulli.

El ensayista

Escribió ensayos sobre periodismo, política, sociología, deporte, historia, cocina biografías, literatura o música y durante cierto tiempo se le tuvo como un experto en franquismo. Su primer ensayo, Informe sobre la Información (1963) sigue siendo uno de los mejores estudios sobre el periodismo publicados en España. Otras obras importantes son Manifiesto subnormal, 1970, Crónica sentimental de España, 1971, Joan Manuel Serrat, 1972, El libro gris de Televisión Española, 1973,Diccionario del Franquismo, 1977, Los demonios familiares de Franco, 1978, Historia y comunicación social, 1980, Mis almuerzos con gente inquietante, 1984,Crónica sentimental de la transición, 1985, Contra los gourmets, 1985, Panfleto desde el planeta de los simios, 1995, Pasionaria y los siete enanitos, 1995, Un polaco en la corte del rey Juan Carlos, 1996, análisis de la vida política en Madrid en los últimos años de gobierno de Felipe González, Y Dios entró en La Habana,1998, sobre Cuba, Fidel Castro y la visita del Papa Juan Pablo II, Marcos: el señor de los espejos, 1999, sobre el Subcomandante Marcos y el levantamiento de Chiapas y La aznaridad, 2003, publicado de forma póstuma.

El periodista

La editorial Debate publicó toda la obra periodística de Manuel Vázquez Montalbán en tres volúmenes, el primero de los cuales reúne sus artículos de juventud, escritos entre 1960 y 1973.2

El segundo volumen se publicó en febrero de 2011 y el último, en febrero de 2012. En el que abre la serie, ‘Volumen I. La construcción de columnista (1960-1973)’, se rememora su debut en la prensa falangista y las posteriores dificultades para encontrar trabajo, tras una condena por un delito político.

Después de Siglo 20, una revista de información general en la que hace de redactor jefe y que se cerró por orden ministerial, se gana la vida en Hogares modernos, una revista de decoración de la que es el único redactor.

En el primer periódico que le contrata, Tele/eXprés, prosigue con sus pruebas con la ficción y luego en la revista Triunfo ya se convirtió en una referencia con sus reportajes de nuevo cuño y las columnas en las que mezclaba comentarios políticos con personajes de ficción.

La antología proseguirá con ‘Del humor al desencanto (1974-1986)’, que empieza con Por Favor, el intento más ambicioso de Vázquez Montalbán de reírse e informar a la vez, con la ayuda de Forges, Perich, Maruja Torres, Joan de Sagarra, Joan Fuster y Juan Marsé.

El tercer volumen, ‘Las batallas perdidas (1987-2003)’, cuando ya era todo un referente del periodismo de orientación de izquierdas y combina las columnas semanales en El País, Interviú y el diario Avui.

Premios y homenajes

Biblioteca Pública Municipal Vázquez Montalbán.

Vázquez Montalbán recibió numerosos premios a lo largo de su vida, entre los que destacan los siguientes:

Plaza Vázquez Montalbán en San Baudilio de Llobregat.

Desde 2007 existe una calle llamada «Manuel Vázquez Montalbán» en la localidad de Getafe (Madrid). Anteriormente, el Ayuntamiento de San Baudilio de Llobregat (Barcelona) dio este nombre a una plaza situada en el barrio de Casablanca. También son bautizados en su honor el Centro Cívico «Vázquez Montalbán» de Vallvidrera (Barcelona) y el Instituto de Educación Secundaria «Manuel Vázquez Montalbán» de San Adrián de Besós (Barcelona), que adopta esta denominación tras su fallecimiento.

Premios en su nombre

  • En 2006 el Ayuntamiento de Barcelona entrega por primera vez el Premio Pepe Carvalho, que se concede a escritores de novelas policiales o negras.

Obra

26 de julio de 1947 – en España, el dictador Francisco Franco sanciona la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado.

Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda

Leyes Fundamentales del Reino
(1938–1977)
Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado
Entrada en vigor: 26 de julio de 1947
Reforma:
Derogación: Con la Constitución de 1978

La Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1947) fue la quinta Ley fundamental aprobada de las ochoLeyes Fundamentales que organizaban los poderes del Estado durante el franquismo. Establecía la constitución de España nuevamente en Reino (tras 16 años) y la sucesión de Francisco Franco como jefe del Estado español, al disponer que el sucesor sería propuesto por el propio Franco a título de Rey o de Regente del Reino, pero que tendría que ser aprobado por las Cortes españolas.

El proyecto de esta Ley fue remitido por el Gobierno a las Cortes el 28 de marzo de 1947. Tuvo un proceso de elaboración corto y fue aprobada por las Cortes Españolas en su sesión de 7 de junio de 1947 y sometida areferéndum que se celebró el 6 de julio de 1947, entrando en vigor el 26 de julio de 1947.

Contenido legal

El objeto fundamental y clave de la Ley era:12

  1. Constituir España en Reino y en un estado católico (Artículo 1: «España, como unidad política, es un Estado católico, social y representativo que, de acuerdo con su tradición, se declara constituido en Reino»).
  2. Convertir en vitalicia la jefatura del Estado en la persona de Franco (artículo 2: «La Jefatura del Estado corresponde al Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos, don Francisco Franco Bahamonde.») .
  3. Creación del Consejo del Reino (Artículo 4).
  4. Establecer la prerrogativa del Jefe del Estado para que propusiese a las Cortes, en cualquier momento, la persona que debía ser llamada en su día a sucederle, a título de Rey o de Regente y su posible revocación. (Artículo 6: «En cualquier momento el Jefe del Estado podrá proponer a las Cortes la persona que estime deba ser llamada en su día a sucederle, a título de Rey o de Regente, con las condiciones exigidas por esta Ley, y podrá, asimismo, someter a la aprobación de aquéllas la revocación de la que hubiere propuesto, aunque ya hubiese sido aceptada por las Cortes.»).
  5. La Ley definía y enumeraba por primera vez el cuerpo de las «Leyes Fundamentales del Reino» que se convertían en un sucedáneo de Constitución rígida, cuya derogación exigía el acuerdo de las Cortes y la celebración del referéndum nacional instaurado dos años antes (artículo 10).

Antecedentes políticos

Juan de Borbón, hijo del rey Alfonso XIII y heredero del Reino de España, publicó el 19 de marzo de 1945 el Manifiesto de Lausana (Suiza), en el que se criticaba duramente la dictadura franquista y se ofrecía al pueblo español la posibilidad de restaurar una Monarquía de carácter no muy definido; presentaba, como alternativa moderada al régimen, una monarquía constitucional. Rechazaba el régimen franquista, inspirado en los sistemas totalitarios alemanes e italianos, por haber fallado. También prometía una serie de prioridades en caso de la vuelta a la monarquía: aprobación de una constitución, reconocimiento de los derechos humanos, garantía de libertades políticas, establecimiento de una asamblea legislativa democrática, reconocimiento de la diversidad regional, amnistía a los presos políticos y una más justa distribución de la riqueza. A raíz de esto, Franco duda del legítimo heredero de la Dinastia Borbónica como posible sucesor.345

La decisión previa

El 31 de marzo de 1947 el entonces subsecretario de Presidencia Luis Carrero Blanco, enviado de Francisco Franco y redactor de la Ley de Sucesión, informa a Juan de Borbón de que con la aprobación de la Ley de Sucesión sería Franco quien nombraría al monarca del reino «cuando lo considere conveniente». También le comunica a Juan de Borbón —heredero del trono— que podría «ser Rey de España, pero de la España del Movimiento Nacional, católica, anticomunista y antiliberal».

El manifiesto de Estoril

El 7 de abril de 1947 Juan de Borbón, el padre de Juan Carlos, que era por derecho el heredero de la corona de España en ese momento, hizo público un manifiesto en el que denunciaba la ilegalidad de la Ley de Sucesión, porque se proponía alterar la naturaleza de la monarquía sin consultar con el heredero del trono.

Escudo de Armas de Juan de Borbón con Toisón y Orden de Carlos III león gules.svg

Primer Manifiesto de Estoril de Don Juan, 7 de abril de 1947

Españoles:

El General Franco ha anunciado públicamente su propósito de presentar a las llamadas Cortes un proyecto de Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, por el cual España queda constituida en Reino, y se prevé un sistema por completo opuesto al de las Leyes que históricamente han regulado la sucesión a la Corona.

En momentos tan críticos para la estabilidad política de la Patria, no puedo dejar de dirigirme a vosotros, como legítimo Representante que soy de vuestra Monarquía, para fijar mi actitud ante tan grave intento.

Los principios que rigen la sucesión de la Corona, y que son uno de los elementos básicos de la legalidad en que la Monarquía Tradicional se asienta, no pueden ser modificados sin la actuación conjunta del Rey y de la Nación legítimamente representada en Cortes. Lo que ahora se quiere hacer carece de ambos concursos esenciales, pues ni el titular de la Corona interviene ni puede decirse que encarne la voluntad de la Nación el organismo que, con el nombre de Cortes, no pasa de ser una mera creación gubernativa. La Ley de Sucesión que naciera en condiciones tales adolecería de un vicio sustancial de nulidad.

Tanto o más grave es la cuestión de fondo que el citado proyecto plantea. Sin tener en cuenta la necesidad apremiante que España siente de contar con instituciones estables, sin querer advertir que lo que el país desea es salir cuanto antes de una interinidad cada día más peligrosa, sin comprender que la hostilidad de que la Patria se ve rodeada en el mundo nace en máxima parte de la presencia del General Franco en la Jefatura del Estado, lo que ahora se pretende es pura y simplemente convertir en vitalicia esa dictadura personal, convalidar unos títulos, según parece hasta ahora precarios, y disfrazar con el manto glorioso de la Monarquía un régimen de puro arbitrio gubernamental, la necesidad de la cual hace ya mucho tiempo que no existe.

Mañana la Historia, hoy los españoles, no me perdonarían si permaneciese silencioso ante el ataque que se pretende perpetrar contra la esencia misma de la Institución monárquica hereditaria, que es, en frase de nuestro Balmes, una de las conquistas más grandes y más felices de la ciencia política.

La Monarquía hereditaria es, por su propia naturaleza, un elemento básico de estabilidad, merced a la permanencia institucional que triunfa de la caducidad de las personas, y gracias a la fijeza y claridad de los principios sucesorios, que eliminan los motivos de discordia, y hacen posible el choque de los apetitos y las banderías.

Todas esas supremas ventajas desaparecen en el proyecto sucesorio, que cambia la fijeza en imprecisión, que abre la puerta a todas las contiendas intestinas, y que prescinde de la continuidad hereditaria, para volver, con lamentable espíritu de regresión, a una de esas imperfectas fórmulas de caudillaje electivo, en que se debatieron trágicamente los pueblos en los albores de su vida política.

Los momentos son demasiado graves para que España vaya a añadir una nueva ficción constitucional a las que hoy integran el conjunto de disposiciones que se quieren hacer pasar por leyes orgánicas de la Nación, y que además, nunca han tenido efectividad práctica.

Frente a ese intento, yo tengo el deber inexcusable de hacer una pública y solemne afirmación del supremo principio de legitimidad que encarno, de los imprescriptibles derechos de soberanía que la Providencia de Dios ha querido que vinieran a confluir en mi persona, y que no puedo en conciencia abandonar porque nacen de muchos siglos de Historia, y están directamente ligados con el presente y el porvenir de nuestra España.

Por lo mismo que he puesto mi suprema ilusión en ser el Rey de todos los españoles que quieran de buena fe acatar un Estado de Derecho inspirado en los principios esenciales de la vida de la Nación y que obligue por igual a gobernantes y gobernados, he estado y estoy dispuesto a facilitar todo lo que permita asegurar la normal e incondicional transmisión de poderes. Lo que no se me puede pedir es que dé mi asentimiento a actos que supongan el incumplimiento del sagrado deber de custodia de derechos que no son solo de la Corona, sino que forman parte del acervo espiritual de la Patria.

Con fe ciega en los grandes destinos de nuestra España querida, sabéis que podéis contar siempre con vuestro Rey.

JUAN

Estoril, 7 de abril de 1947

Referéndum[editar]

El 6 de julio de 1947 se celebró un «referéndum» sobre la Ley, en el que según los resultados oficiales, el censo electoral fue de 16.187.992 electores, votaron 14.454.426, de los que lo hicieron afirmativamente 12.628.983 (89,86% de los votantes) y negativamente 643.501.6

La decisión definitiva[editar]

Desde el 18 de julio de 1947, por la Ley de Sucesión, Franco actuaría como el Jefe del Estado del recién proclamado reino de España, cuyo trono estaba vacante y así habría de permanecer al menos hasta que se produjera lo que luego se dio en llamar el «hecho sucesorio», como eufemismo por la muerte del dictador. Para el ministro Arrese esta ley representaba un obstáculo en el camino a recorrer y no una etapa del camino recorrido. Con otras palabras:

«… Sin embargo, había que contar con ella, en primer lugar porque la estabilidad de los pueblos depende muchas veces de la venerable ancianidad de sus leyes; en segundo lugar, porque lo peor que tenía la ley, no era la ley en sí misma, sino la alteración que producía en el orden y en la jerarquía de las cosas a perfilar; y en tercer lugar, porque esta ley, probablemente porque se quiso convencer al extranjero de lo inútil de su esfuerzo iconoclasta, fue sometida areferéndum y avalada por la inmensa mayoría de los españoles…»7

El 25 de agosto de 1948, Franco concertó una entrevista con Juan de Borbón, en su yate de vacaciones el Azor, en el golfo de Vizcaya. Allí acordaron que el hijo de diez años de Juan de Borbón, Juan Carlos, nacido y con residencia en Roma, cambiaría de residencia y completaría su educación en España, junto con su hermano Alfonso de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, bajo la promesa de «que el periódico monarquista ABC podría informar libremente y que se levantarían las restricciones de las actividades monárquicas».

El 9 de noviembre de 1948 Juan Carlos fue recibido por Franco en su residencia de El Pardo, donde le informó de que su educación estaría a cargo de un grupo de profesores de firme lealtad al Movimiento.

Como revelan los documentos desclasificados por el Departamento de Estado de EE.UU., a causa de un accidente que se produjo el 24 de diciembre de 1961, durante una cacería en los bosques de El Pardo, por aquel entonces la residencia del Generalísimo, Franco comienza a plantearse la elección sobre su sucesión. Un informe de la Corte griega al embajador de EE.UU. en Grecia indica: «a raíz de un accidente de caza» nos informan que «está planificando presentar la cuestión de la sucesión real ante las Cortes en febrero. No ha divulgado si recomendará al conde de Barcelona o al hijo de éste, Juan Carlos»; conforme a lo indicado por el embajador español Luca de Tena.

El 22 de julio de 1969 Franco designa a Juan Carlos de Borbón (saltándose el orden sucesorio natural que correspondía a su padre Juan de Borbón amparándose en la ley de sucesión según la cual sería Franco quien nombraría al monarca del reino) como su sucesor a la Jefatura del Estado, con el título de «Príncipe de España». Así es proclamado por las Cortes como sucesor de Franco el 22 de julio de 1969 cuando Juan Carlos jura: «fidelidad a los principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales del Reino».

Consecuencias[editar]

Durante la dictadura, el príncipe de España, Juan Carlos I, accedió brevemente (19 de julio a 2 de septiembre de 1974) a la jefatura del régimen dictatorial debido a la frágil salud de Franco a causa del parkinson.

Finalmente, Franco falleció el 20 de noviembre de 1975 y Juan Carlos de Borbón, fue proclamado jefe de Estado y coronado como rey de España el 22 de noviembre de 1975 en el Palacio de las Cortes, pasando a denominarse Juan Carlos I saltándose el orden sucesorio natural (que correspondía a su padre Juan de Borbón). Como resultado, las reformas políticas transformaron el aparato franquista en un sistema democrático cuya forma política de gobierno es la monarquía parlamentaria, con un jefe de Estado que se supedita a la constitución y en donde sus actos han de ser refrendados (el rey reina pero no gobierna),89​ y un parlamento electo por el pueblo en donde recae el poder legislativo.

No sería hasta el 14 de mayo de 1977 cuando Juan de Borbón renunciase oficialmente a todos sus derechos dinásticos (los cuales le habían sido negados por la ley de sucesión creada por Franco) en favor de su hijo, estableciéndose entonces una monarquía juancarlista. La ley de sucesión fue derogada el 29 de diciembrede 1978, más de año y medio después de la abdicación del conde de Barcelona.

Referencias

25 de julio de 1909 – en Barcelona (Cataluña) comienza la Semana Trágica.

Semana Trágica (España)

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda

Guardias Civiles y arrestados, durante la Semana Trágica.

Se conoce con el nombre de Semana Trágica a los sucesos acaecidos en Barcelona y otras ciudades deCataluña entre el 26 de julio y el 2 de agosto de 1909. El desencadenante de estos violentos acontecimientos fue el decreto del gobierno de Antonio Maura de enviar tropas de reserva a las posesiones españolas en Marruecos, en ese momento muy inestable, siendo la mayoría de estos reservistas padres de familia de las clases obreras. Los sindicatos convocaron una huelga general.

Contexto histórico

España inicia el año 1909 con Alfonso XIII como monarca y con Antonio Maura, del Partido Conservador, al frente del gobierno desde el 25 de enero de 1907.

Políticamente, España, que no se había recuperado del varapalo moral que supuso la pérdida, en 1898, de Cuba, Puerto Rico, Islas Filipinas, Islas Marianas e Islas Carolinas, últimas colonias de ultramar, vive inmersa en un sistema político donde dos partidos, el Partido Conservador y el Partido Liberal, se turnan en el gobierno. La alternancia es organizada desde el poder mediante el reparto de escaños previo a las elecciones (conocido como encasillado), a través de una red de influencias denominada caciquismo que garantiza su cumplimiento y el pucherazo o adulteración de los resultados. En este sistema la monarquía ejerce un papel de arbitraje. El resto de los partidos políticos son marginados del poder y sólo consiguen representación en las zonas urbanas, donde el caciquismo es más débil y el control electoral por tanto es más difícil.

En Cataluña, sin embargo, tras la Ley de Jurisdicciones de 1906, se forma bajo el nombre de Solidaridad Catalana una alianza electoral integrada por la Lliga Regionalista, el carlismo y ciertas agrupaciones republicanas que logran una victoria aplastante en las elecciones de 1907, obteniendo 40 de los 44 diputados posibles y desplazando a los partidos dinásticos del poder en Cataluña.

Socialmente, los obreros españoles comienzan a tomar conciencia sindical y empieza a surgir el movimiento obrero en las zonas industriales y especialmente enBarcelona, donde surge Solidaridad Obrera, una confederación sindical de socialistas, anarquistas y republicanos que nació como rechazo al acercamiento deSolidaridad Catalana al Partido Conservador de Maura.

Desencadenante

Tras la pérdida de Cuba y las Filipinas, España buscó una mayor presencia en el norte de África, logrando en el reparto colonial efectuado en 1904 y en laConferencia Internacional de Algeciras de 1906, el control sobre la zona norte de Marruecos.

Antonio Maura, presidente del gobierno durante los sucesos de la Semana Trágica

El 9 de julio de 1909 los obreros españoles que trabajaban en la construcción de un ferrocarril que uniría Melilla con las minas deBeni Bu Ifrur, propiedad de la Compañía del Norte Africano, de capital francés pero de nacionalidad española, y de la Compañía Española de Minas del Rif, una sociedad controlada por la familia del conde de Romanones y la Casa Güell emparentada con elmarqués de Comillas,1​ fueron atacados por las cabilas de la zona que se oponían a la penetración extranjera (cuatro obreros murieron). Este incidente, que constituirá el inicio de la Guerra de Melilla, será utilizado por el Gobierno de Maura para decretar el envío de las Brigadas Mixtas de Cataluña, Madrid y Campo de Gibraltar, además de otras unidades militares que complementarán a las Brigadas, con el objetivo de acabar con la rebelión rifeña y asegurar el control de la «zona de influencia» española en el norte de Marruecos.2​ En la orden de movilización se incluyó a los reservistas de los cupos de 1903 a 1907, medida muy mal acogida por las clases populares debido a que la legislación de reclutamiento vigente permitía quedar exento de la incorporación a filas o consiguiendo que fuera otra persona en su lugar a cambio de dinero, o mediante el pago de un canon de 6000 reales, cantidad que no estaba al alcance del pueblo (el sustento diario de un trabajador ascendía en la época aproximadamente a 10 reales). Además, la mayor parte de los reservistas eran padres de familia, en las que la única fuente de ingresos era el trabajo de estos.

A partir de la publicación del decreto de movilización el 10 de julio se sucedieron las protestas en contra de la guerra en forma de artículos en la prensa, de mítines y manifestaciones, que en muchas ocasiones fueron prohibidos por el gobierno, y en algunas localidades se vivieron momentos de tensión con motivo de la salida de las tropas (aunque en otras, como Cádiz o Málaga, se produjeron despedidas entusiásticas y «patrióticas»). En Madrid se produjeron incidentes en la estación de ferrocarril de Mediodía en la noche y la madrugada del 20 al 21 de julio cuando se procedió al embarque de la Brigada Mixta de Madrid al mando delgeneral Pintos. También los hubo en las estaciones de tren de Zaragoza y de Tudela.3​ El gobierno, ante la presión popular y de la prensa, acordó el 23 de julio conceder una pensión de 50 céntimos diarios a las esposas e hijos huérfanos de madre de los reservistas movilizados.4

El gobernador Evaristo Crespo Azorín entra en Barcelona el 6 de agosto de 1909, acompañado del general Santiago.

En Barcelona los embarques de tropas en el puerto comenzaron el día 11 de julio sin que se produjeran incidentes. Pero en la tarde del domingo 18 de julio cuando se procedía al embarque del batallón de Cazadores de Reus, integrado en la Brigada Mixta de Cataluña, la tensión estalló. Algunos soldados arrojaron al mar los escapularios y medallas que varias aristócratas barcelonesas les habían entregado antes de subir al vapor militar Cataluña, mientras hombres y mujeres gritaban desde los muelles:

¡Abajo la guerra! ¡Que vayan los ricos! ¡Todos o ninguno!

La policía tuvo que hacer varios disparos al aire y detuvo a varias personas. Las protestas aumentaron en los días siguientes cuando llegaron noticias de que se habían producido gran número de bajas entre los soldados españoles enviados a Marruecos.5​ El jueves 22 de julio los diputados de Solidaridad Catalana se hacían eco del «sentimiento popular» y exigían al gobierno la «reunión inmediata de las Cortes» para debatir la cuestión de la guerra y las «condiciones en que se practica el reclutamiento de las tropas expedicionarias».6​ El gobernador civil de Barcelona,Ángel Ossorio y Gallardo, prohibió la reunión de Solidaritat Obrera que iba a celebrar el sábado 24 de julio para confirmar la propuesta de ir a una huelga general, por lo que fue un Comité de Huelga clandestino, integrado por Antoni Fabra i Ribas (un socialista que intentó sin éxito que la movilización barcelonesa se pospusiera para que coincidiera con la huelga general que el PSOE y la UGT iban a convocar en toda España, y que finalmente tendría lugar el 2 de agosto con poco seguimiento, debido a las medidas represivas adoptadas por el gobierno que incluyeron la detención en Madrid el 28 de julio de Pablo Iglesias y el resto de la cúpula dirigente socialista),7​ José Rodríguez Romero (sindicalista) y Miguel V. Moreno (anarquista), el que fijó un paro de 24 horas para el lunes 26 de julio,8​ el cual degenerará en la Semana Trágica.

Ángel Osorio declaró con posterioridad:

En Barcelona, la revolución no «se prepara», por la sencilla razón de que está «preparada» siempre… Asoma a la calle todos los días; si no hay ambiente para su desarrollo, retrocede; si hay ambiente, cuaja. Hacía mucho tiempo que la revolución no disponía de aire respirable; encontró el de la protesta contra la campaña del Rif y respiró a sus anchas. El motín se fragua a la luz del día, a presencia de gobernadores y jueces. No hay que conspirar ni que confabularse. Para destruir en España a un pueblo, moral y materialmente, basta con la hábil utilización de la Ley de Imprenta, la de Asociación y la de Reuniones Públicas. Por eso sostengo que en los tristes sucesos de julio hay que distinguir dos cosas: la huelga general, «cosa preparada y cocida», y el movimiento anárquico-revolucionario, de carácter político, «cosa que surgió sin preparación».

A. Ossorio, Barcelona, julio, 1909, 13-159

Cronología

Lunes, 26 de julio

Barcelona se convirtió en La ciudad quemada durante la Semana Trágica.

Tranvía tirado durante la Semana Trágica.

En Barcelona la huelga se inició en los barrios periféricos, donde se encontraban la mayoría de las fábricas. Allí se quemaron las casetas donde se cobraban los odiados consumos. Después los obreros se trasladaron al centro de la ciudad donde se produjeron disturbios cuando intentaron detener por la fuerza los tranvías y obligaron a cerrar los comercios y los cafés. El Capitán General de Cataluña, Luis de Santiago, siguiendo las directrices del ministro de la Gobernación De la Cierva, proclamó el «estado de guerra», a lo que se opuso el gobernador civil, Ángel Ossorio y Gallardo, que dimitió de su cargo (su sustituto, Evaristo Crespo Azorín, no llegará a Barcelona hasta el 6 de agosto). De Santiago decidió esperar a recibir refuerzos desde Valencia y Zaragoza para empezar a actuar y se limitó a proteger los principales edificios públicos. Por la tarde se generalizaron los disturbios, en los que murieron dos personas, cuando los huelguistas intentaron detener completamente la circulación de los tranvías. Además dos comisarías de policía fueron asaltadas. Barcelona quedó paralizada, sin gas y sin luz, sin periódicos, e incomunicada con el exterior por ferrocarril, por telégrafo o por teléfono. Una manifestación encabezada por mujeres y niños fue disuelta a tiros en el Paseo de Colón, frente al edificio de la Capitanía General. A partir de entonces la revuelta se transformó en insurrección. Sin embargo, ningún dirigente republicano, nilerrouxista ni del Centre Nacionalista Republicà, quiso asumir la dirección de la misma. A medianoche ardió el primer edificio religioso, el Patronato Obrero de San José, en Pueblo Nuevo, regentado por los hermanos maristas.10

La huelga y la revuelta se extendieron a muchas localidades catalanas, especialmente de las provincias de Barcelona y Gerona. En Sabadell, Mataró y Granollers tomó el carácter de una verdadera insurrección en la que se formaron juntas revolucionarias que proclamaron la República, se cortaron las líneas telegráficas y telefónicas y las vías de ferrocarril, se incendiaron edificios religiosos y se produjeron todo tipo de disturbios, siendo los de Sabadell los más graves (en el asalto al Ayuntamiento, algunas de cuyas dependencias fueron incendiadas, murieron ocho personas y veinte resultaron heridas, entre ciudadanos y fuerza pública).11​ Hubo incidentes en otras muchas poblaciones, aunque sólo se produjeron incendios de edificios religiosos en Badalona, Premià de Mar (donde también se proclamó la República), Manresa, y San Adrián del Besós (en las comarcas de Barcelona), yPalamós, Calonge y San Feliu de Guixols (en las de Gerona).12

Martes, 27 de julio

En Barcelona se levantaron cientos de barricadas y varias armerías fueron asaltadas para proveerse de pistolas y fusiles. La violencia se dirigió contra las iglesias y las propiedades eclesiásticas, especialmente los conventos, los colegios y los patronatos de las órdenes religiosas. En el espacio de pocas horas ardieron muchos edificios religiosos. En algunos casos los frailes y las monjas y los bienes fueron respetados, pero en la mayoría los incendiarios se lanzaron al saqueo y al pillaje y se quemaron muebles y enseres. El cura párroco de El Poblenou murió asfixiado en el sótano de su iglesia donde se había refugiado. También se profanaron los cementerios de algunos conventos. El punto culminante de la violencia anticlerical se produjo durante la «noche trágica» del martes al miércoles en la que ardieron veintitrés edificios en el centro de la ciudad y ocho conventos en la periferia, y muchos religiosos sufrieron insultos y escarnios, como una monja anciana que fue obligada a desnudarse para cerciorarse de que no ocultaba nada entre los hábitos.13​ En los incendios y en los disturbios tuvieron una participación muy destacada obreros y jóvenes militantes y dirigentes de segunda fila del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux (que en esos momentos estaba exiliado), una de cuyas señas de identidad era el violento anticlericalismo.14

Francisco Ferrer Guardia, acusado falsamente de instigador de las revueltas, sería ejecutado en octubre de 1909

La inicial protesta antibelicista se había transformado en protesta anticlerical con el incendio de iglesias, conventos y escuelas religiosas. La explosión de violencia anticlerical fue la culminación, según Javier Moreno Luzón, «de años de propaganda revolucionaria, en los cuales se había expandido una cultura popular que achacaba los males del país a la influencia de la Iglesia, tenida por hipócrita y siniestra. […] [Para los alborotadores] las órdenes religiosas no sólo servían a los poderosos, atesoraban grandes riquezas y hacían una competencia económica desleal a los trabajadores en sus talleres, sino que también infligían toda clase de torturas a sus miembros. De ahí su interés morboso por escrutar cadáveres y celdas de monjas. Trataban asimismo de acabar con la red de centros confesionales dedicados a la enseñanza y a la caridad, símbolos de un orden social odioso y destruidos con frecuencia por sus antiguos pupilos y beneficiados».15

La llegada de noticias de Marruecos sobre el Desastre del Barranco del Lobo, donde perecieron de 200 a 300 reservistas, en su mayor parte del contingente que salió de Barcelona el día 18 de julio, avivó la insurrección.

Miércoles, 28 de julio

Barcelona amanece con numerosas columnas de humo procedentes de los edificios religiosos asaltados e incendiados. A lo largo del día continúa la violencia anticlerical y los tiroteos entre los insurgentes y las fuerzas de orden público. Los incidentes más graves se producen en el barrio de San Andrés de Palomar donde los rebeldes armados con fusiles capturaron a los guardias de las casetas de consumos y a miembros del Somatén, levantaron barricadas e incendiaron la iglesia parroquial. No obstante este día llegan los primeros refuerzos militares, provenientes de Zaragoza y de Valencia, a los que se les hizo creer que iban a reprimir un movimiento “separatista”.16

Del jueves, 29 de julio, al domingo, 1 de agosto

Empezando por la zona de las Ramblas y el puerto, unos 10 000 soldados fueron ocupando la ciudad de Barcelona, mientras la moral de los insurgentes iba cayendo a medida que eran conscientes de que la rebelión no estaba siendo secundada en el resto de España. Entre el viernes y el sábado la ciudad fue recuperando poco a poco la normalidad excepto en los barrios de San Andrés y de Horta, donde continuaron los tiroteos y donde se produjeron los últimos incendios y saqueos de conventos y de colegios religiosos. El domingo volvieron a publicarse los periódicos. El lunes 2 de agosto los obreros barceloneses, a los que la patronal les prometió que cobrarían el salario de la semana como si nada hubiera ocurrido, volvieron al trabajo. En otras localidades catalanas la completa normalidad no se recuperó hasta el jueves 5 de agosto.17

Represión

Manifestación durante la Semana Trágica, en la pancarta se puede leer: «Libertad, justicia» en alusión a los numerosos prisioneros

El balance de los disturbios de la ciudad de Barcelona supone un total de 78 muertos (75 civiles y 3 militares); medio millar de heridos y 112 edificios incendiados (de estos, 80 eran edificios religiosos). El gobierno Maura, por medio de su ministro de la Gobernación Juan de la Cierva y Peñafiel, inicia de inmediato, el 31 de julio, una represión durísima y arbitraria. Se detiene a varios millares de personas, de las que 2000 fueron procesadas, resultando 175 penas de destierro, 59 cadenas perpetuas y 5 condenas a muerte. Además se clausuraron los sindicatos y se ordenó el cierre de las escuelas laicas.

Los cinco reos de muerte fueron Josep Miquel Baró, un nacionalista republicano ejecutado el 17 de agosto de 1909 en elcastillo de Montjuic, como los otros cuatro; Antonio Malet Pujol, un republicano lerrouxista, ejecutado el 13 de septiembre; Clemente García, el joven discapacitado mental que había bailado con el cadáver de una monja por las calles de Barcelona, ejecutado el 4 de octubre; Eugenio del Hoyo, un ex guardia civil y guardia de seguridad; y el más conocido de todos ellos Francisco Ferrer Guardia, pedagogo anarquista cofundador de la Escuela Moderna.18

Caso Ferrer

Ferrer Guardia detenido es conducido por la Guardia Civil a Montjuic.

En principio los sucesos de lo que sería conocida como la «Semana Trágica» y la dura represión posterior no tuvieron consecuencias políticas. Sin embargo la percepción del rey comenzó a cambiar en septiembre sobre todo como consecuencia de la campaña internacional de protesta por la condena a muerte en un consejo de guerra de Francisco Ferrer Guardia, acusado de ser el máximo responsable de los sucesos de la Semana Trágica, y que finalmente sería ejecutado el 13 de octubre, a pesar de las peticiones de conmutación de la pena, una posibilidad que el presidente del gobierno, el conservadorAntonio Maura, ni siquiera se planteó. La propia hija de Ferrer le envió una carta al rey Alfonso XIII pidiendo clemencia para su padre:19

Rey muy cristiano que para un pueblo caballeroso simboliza la generosidad y la omnipotencia, no rechazad la humilde y ardiente súplica de la hija de Ferrer. Oh Rey que, como Dios mismo, podéis disponer de la vida o de la muerte, disipad por un arranque de vuestro noble corazón la amargura de mi alma y escuchad la humilde y ardiente súplica.

Según Javier Tusell y Genoveva García Queipo de Llano la pruebas presentadas contra Ferrer «eran escasas y deficientes, en especial para considerarlo jefe de los anarquistas españoles».20

Protesta en París por la ejecución de Francisco Ferrer Guardia (17 de octubre de 1909).

Según estos mismos historiadores, «durante meses la prensa mundial tuvo un motivo permanente de atención en las cosas de España, casi siempre para transmitir de ella una imagen de un país atrasado y bárbaro dominado por la Inquisición religiosa y por una Monarquía retrógrada. En París hubo banderas españolas con crespones negros o quemas de símbolos nacionales. En Suiza los manifestantes gritaban contra España y los curas. En Roma los protestatarios llegaron a entrevistarse con el presidente del Gobierno. También en Lisboa se produjeron actos parecidos y en Buenos Aires se lanzaron bombas contra el consulado español. Hubo mítines en Salónica, y en Génova los trabajadores de los muelles se negaron a descargar buques españoles. En Petrópolis, una ciudad de Brasil, se quemó una efigie del rey. En Gran Bretaña, las protestas por el asesinato de Ferrer fueron frecuentes… En todo el viejo continente los diplomáticos españoles no cesaron de enviar en sus comunicaciones juicios como los de que la protesta había alcanzadoinconcebibles e inexplicables proporciones«.21

Caída de Maura

El rey Alfonso XIII.

La protesta internacional por el «caso Ferrer», que apenas había tenido seguimiento en España,22​ fue aprovechada por elPartido Liberal para promover una campaña con los republicanos en contra del gobierno al grito de Maura, no. EL 20 de septiembre se incorporaba a este «Bloque de Izquierdas» antimaurista el PSOE.23

El 18 de octubre de 1909, sólo cinco días después de la ejecución de Ferrer, tuvo lugar un debate en el Congreso de Diputados en el que se produjo un duro enfrentamiento entre Maura y Moret. Este pidió la dimisión del gobierno y apeló al rey al afirmar que «alguien» debía hacer entender a los conservadores que debían irse. El día 20 fue el ministro de la Gobernación Juan de la Cierva y Peñafiel el que atacó a Moret de forma muy violenta, llegando a decirle que su política, cuando estuvo al frente del gobierno, había conducido al atentado contra el rey del día de su boda, afirmación que se negó a retirar. El escándalo en las Cortes se hizo todavía mayor cuando Maura respaldó a Cierva dándole la mano. Al día siguiente el diario liberal El Imparcial declaró que la situación era «gravísima» porque los liberales habían sido acusados de «contactos siniestros con los anarquistas». El Diario Universal, propiedad del liberal conde de Romanones, afirmó que el gobierno no podía durar «ni un día más». El 22 de octubre Maura acudió a Palacio para plantear la continuidad de su gobierno al rey, pero cuando Maura le presentó la dimisión de forma protocolaria el rey la aceptó. Gabriel Maura Gamazocontó muchos años después la conmoción que provocó en su padre su destitución como presidente del gobierno. El rey nombró en su lugar a Moret. Por su parte el nuncio interpretó el cambio de gobierno como un «primer triunfo» de la «francmasonería internacional» contra España, la Monarquía y, sobre todo, la Iglesia.24

En unas declaraciones al diario francés Le Journal el rey Alfonso XIII lamentó la «interpretación tan falsa» que se había dado de los sucesos de Barcelona y se mostró especialmente dolido con la imagen que se había proyectado de España. «De dar oídos a ciertos franceses, parecería que éramos un país de salvajes», afirmó. Sobre el caso Ferrer dijo: «Yo soy un monarca constitucional, tan constitucional que ni siquiera tengo la iniciativa del indulto». Y añadió a continuación: «¿No habéis tenido vosotros en vuestra casa una cuestión Dreyfus? ¿Nos hemos mezclado nosotros con ella?».25

24 de julio de 1977 – en Madrid se reestrena, tras 40 años de prohibición, la obra maestra de Serguéi Eisenstein, El acorazado Potemkin

23 de julio de 1961 – en Nicaragua se funda el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) es un partido político de Nicaragua, fundado en su origen como una organización política militar de izquierda en 1961 por Carlos Fonseca Amador, Santos López, Tomás Borge, Silvio Mayorga y Germán Pomares Ordóñez, entre otros.

Surgió dentro de la corriente del movimiento de liberación nacional y se proclamó inspirada en el legado nacionalistay antiimperialista del líder nicaragüense Augusto C. Sandino, del que tomó el nombre de «Sandinista» –sus miembros también son conocidos como sandinistas–, quien sostuvo una guerra de guerrillas contra la intervención estadounidense en Nicaragua entre 1927 y 1933.

Nacido originalmente como «Frente de Liberación Nacional», FLN –imitando al Frente de Liberación de Argelia que emergió de la lucha anticolonialista de esa nación africana –impulsado por el ejemplo de la Revolución Cubana, aunque sus principales integrantes, excepto Santos López, se identificaron rápidamente con una línea ideológicamarxista leninista, corriente que se imponía en los movimientos de izquierda del mundo en aquel momento.

En 1979, tras una larga lucha el FSLN logró el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle y la dinastía de la familia Somoza, que había gobernado el país durante décadas. Se estableció un gobierno revolucionario y los sandinistas gobernaron entre 1979 y 1990. Durante el gobierno del FSLN se estableció una política de alfabetización masiva y se mejoraron los servicios públicos, como la sanidad, al tiempo que se promovió la igualdad de género. Desde 1981, el gobierno sandinista tuvo que hacer frente a la Contra –de contrarrevolucionarios–, milicia financiada y entrenada por la CIA de Estados Unidos con el fin de derrocar al FSLN. En 1983, se transformó en un partido político para participar en las primeras elecciones libres, celebradas en 1984 y verificadas por observadores internacionales, en las que el FSLN obtuvo mayoría absoluta –67% de votos.- Tras la reforma constitucional de 1987 y la lucha contra la Contra, que duró hasta 1989, los sandinistas perdieron laselecciones del 25 de febrero de 1990, pero se mantuvieron como segunda fuerza política en oposición a los gobiernos liberales.

Tras dieciséis años en la oposición, el FSLN volvió a obtener la victoria en las elecciones del año 2006, victoria que revalidaría con una holgada mayoría absoluta en las elecciones de 2011. En la actualidad forma parte de laInternacional Socialista,4​ e internacionalmente se identifica con las fuerzas socialdemócratas, laboristas y socialistas democráticas del mundo.

22 de julio de1969 – Francisco Franco presenta ante el Consejo del Reino la designación de Juan Carlos I como sucesor al trono.

Ley 62/1969, de 22 de julio, por la que se provee lo concerniente a la sucesión en la Jefatura del Estado.

  • Publicado en:

    «BOE» núm. 175, de 23 de julio de 1969, páginas 11607 a 11608 (2 págs.)

  • Sección:

    I. Disposiciones generales

  • Departamento:

    Jefatura del Estado

  • Referencia:

    BOE-A-1969-915

TEXTO

El VII de los Principios del Movimiento Nacional establece que la forma política del Estado español es, dentro de los Principios inmutables del Movimiento Nacional y de cuanto determinan la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado y demás Leyes Fundamentales, la Monarquía tradicional, católica, social y representativa.

La Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de veintiséis de julio de mil novecientos cuarenta y siete, sancionada tras el clamoroso Referéndum de diecisiete de junio del mismo año y modificada en algunos de sus aspectos por la Ley Orgánica del Estado, de diez de enero de mil novecientos sesenta y siete, aprobada por el ochenta y cinco y medio por ciento del Cuerpo electoral que representó el noventa y cinco, coma, ochenta y seis por ciento de los votantes en el Referéndum nacional de catorce de diciembre de mil novecientos sesenta y seis, establece en su artículo sexto un procedimiento directo e inmediato de proveer a la sucesión en la Jefatura del Estado, confiriendo al Caudillo de España y Generalísimo de los Ejércitos la prerrogativa de proponer a las Cortes la persona que estime deba ser llamada en su día a sucederle, a título de Rey o de Regente, con las condiciones exigidas por dicha Ley. Sólo en el caso en que se produjera inopinadamente el hecho sucesorio sin que el Jefe del Estado hubiera designado sucesor, serían de aplicación, con carácter supletorio, las previsiones contenidas en el artículo octavo de la citada Ley de Sucesión.

Por todo ello, estimo llegado el momento de proponer a las Cortes Españolas como persona llamada en su día o sucederme, a título de Rey, al príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento y Leyes Fundamentales del Reino, y en el que concurren las demás condiciones establecidas en el artículo noveno de la Ley de Sucesión.

La designación de sucesor comporta su previa aceptación y, de acuerdo con la establecido en el artículo noveno de la Ley de Sucesión y cincuenta de la Ley Orgánica del Estado, disponer lo concerniente a la fórmula y demás circunstancias del juramento que habrá de prestar ante las Cortes, precisándose asimismo el Título que ha de ostentar, sus deberes y derechos.

Además, por tratarse de sucesor a título de Rey, se precisa declarar lo relativo a la instauración de la Corona a que hace referencia el artículo once de la Ley de Sucesión y dejar establecido el plazo dentro del cual deberá procederse, en su día, a dar cumplimiento al artículo séptimo de dicha Ley Fundamental.

Tales son los fines a que responde la presente Ley, propuesta en ejercicio de la facultad que me confiere el artículo sexto de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado y los artículos diecisiete de la Ley de treinta de enero de mil novecientos treinta y ocho y, séptimo de la Ley de ocho de agosto de mil novecientos treinta y nueve, en los términos de los preceptos de aquélla y previo dictamen del Consejo del Reino.

En su virtud, y de conformidad con la Ley aprobada por las Cortes Españolas, vengo en sancionar:

Artículo primero.

Al producirse la vacante en la Jefatura del Estado, se instaurará la Corona en la persona del Príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, que la transmitirá según el orden regular de sucesión establecido en el artículo once de la Ley Fundamental de veintiséis de julio de mil novecientos cuarenta y siete, modificado por la Ley Orgánica del Estado de diez de enero de mil novecientos sesenta y siete.

Artículo segundo.

I. La aceptación del Príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón se formulará en presencia del Presidente y demás miembros de la Mesa de los Cortes y dará fe de ella el Ministro de Justicia en su calidad de Notario Mayor del Reino.

II. Aceptada la sucesión a título de Rey por el designado en el artículo anterior, las Cortes Españolas, en el plazo máximo de cinco días a contar desde la publicación de la presente Ley en el «Boletín Oficial del Estado», le recibirán el juramento que preceptúa el artículo noveno de la Ley de Sucesión y el cincuenta de la Ley Orgánica del Estado, en Sesión solemne presidido por el Jefe del Estado.

III. La fórmula del juramento será la siguiente: «En nombre de Dios y sobre los Santos Evangelios, ¿juráis lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales del Reino?» El designado sucesor responderá: «Sí, juro lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales del Reino.» Y el Presidente de los Cortes contestará: «Si así lo hiciereis que Dios os lo premie, y si no, os lo demande.»

Artículo tercero.

Prestado el juramento, el Príncipe Don Juan Corlas de Borbón y Borbón ostentará el título de Príncipe de España, con tratamiento de Alteza Real, y asumirá los derechos y deberes inherentes a su alta condición.

Artículo cuarto.

Vacante la Jefatura del Estado, el Príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón prestará juramento y será proclamado Rey por las Cortes Españolas, conforme al artículo séptimo de la Ley de Sucesión, y dentro del plazo de ocho días desde aquel en que se produzca la vacante.

Artículo quinto.

Esta Ley entrará en vigor el mismo día de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».

Dada en el Palacio de El Pardo a veintidós de julio de mil novecientos sesenta y nueve.

FRANCISCO FRANCO

El Presidente de las Cortes,

ANTONIO ITURMENDI BANALES

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar